A la segunda vuelta presidencial vamos a llegar Gustavo Petro y yo: Rodrigo Lara

El precandidato presidencial por el Nuevo Liberalismo visitó ayer las instalaciones de DIARIO DEL SUR, donde nos dio a conocer sus puntos de vista en torno a la actual campaña.
En la gráfica, de izquierda a derecha, el asesor de campaña, Julio Bastidas, el precandidato a la Presidencia, Rodrigo Lara y el Fundador-Director de DIARIO DEL SUR, Hernando Suárez Burgos durante la visita que realizó ayer al periódico el aspirante del Nuevo Liberalismo.

«Mi programa de gobierno para la Presidencia de la República se puede sintetizar en las Tres T, Techo, Tierra y Trabajo,” manifestó ayer en las instalaciones de DIARIO DEL SUR, precandidato del Nuevo Liberalismo, Rodrigo Lara.

“Donde hay techo hay hogar, y familia, tierra porque significa fructificar a Colombia y trabajo, porque cuando hay trabajo hay dignidad y un hombre o mujer puede llevar el pan a su casa”, afirmó el aspirante.

Agregó que su bandera es el Patriotismo Económico, mediante el cual busca generar empleo, defender la industria y el agro colombiano; implementar una política social real y no de mínimos.

“No como el Gobierno Nacional que dice que una persona sale de la pobreza con 100 mil pesos, también buscamos demoler el Estado clientelista y corrupto y brindarle seguridad a todos los colombianos, combatir el crimen y la droga, porque eso significa deserción y fracaso escolar de los muchachos y combatir el narcotráfico, tanto en el campo como en la ciudad.

Sobre el reactivado partido Nuevo Liberalismo, Lara afirmó que encaja y empata con el anhelo de los colombianos, ya que mientras en las encuestas se habla de que están buscando un centro se refieren a un centro de tipo liberal y profundamente reformista.

 

¿Por qué un senador tan exitoso como usted quiere ahora ser Presidente de la República?

Puedo hablar con satisfacción por mi paso por el Congreso de la República, pocos congresistas pueden mostrarle al país un balance de 9 reformas tan profundas, como la ley de donación de órganos la cual salva dos vidas al día, la ley que deshereda a los malos hijos que maltratan a su padres en edad avanzada, las únicas dos leyes de reformas al Icetex creando un cuota proporcional a lo que gana cada muchacho, y recientemente la ley que prohíbe el porte y consumo de drogas, inclusive el uso de la dosis mínima en los parques, perímetros de los colegios, los polideportivos ya que antes llegaba el jíbaro o el consumidor a estos sitios con su papeleta y no había forma de sacarlo. Hoy se los puede sacar y devolverle ese espacio a las familias, a los niños y el disfrute de todos los colombianos. Para seguir haciendo estas cosas a favor de los colombianos es que quiero llegar a la Presidencia.

 

¿Cómo analiza la situación de las fronteras?

Son dos problemas supremamente graves y complejos, iniciando por el cierre de la frontera con Ecuador, porque este país siendo un gobierno amigo de Colombia insiste tanto en mantener cerrada la frontera, eso no es por presión de los comerciantes, eso es básicamente por el error supremo con el cual el gobierno colombiano ha manejado las relaciones con Venezuela. El Gobierno colombiano pretendió en el 2018 que con un concierto en la frontera podía derrocar a Nicolás Maduro, un error de cálculo monumental porque que esas dictaduras se afianzan en la pobreza de la gente y al mismo tiempo el gobierno de Colombia se alineó con la política de Donald Trump de llevar a la población venezolana a la más absoluta pobreza con las sanciones económicas contra ese país. Por esa razón quien en estos momentos sufre la pobreza de Venezuela es Colombia.

 

¿Cómo ve el tema del narcotráfico?

El narcotráfico es una plaga que le cayó al país y es una tragedia, es por supuesto una guerra absurda, pero no tenemos alternativa sino enfrentar este infortunio, pasaran décadas antes que los Estados Unidos y los países occidentales legalicen la cocaína, siendo asi las cosas no podemos quedar con los brazos cruzados y deshojando margaritas sobre si la legalización es buena o mala, porque el problema del narcotráfico es sinónimo de criminalidad, y si Colombia no hace nada se convertirá en la olla del narcotráfico mundial, y quien manda en una olla, manda el criminal en donde es plata o plomo, o corrompe o mata, nosotros no podemos permitir que los criminales se apoderen de la democracia colombiana y los criminales terminen asesinando a los colombianos para afianzar su negocio.

 

¿Qué nos puede decir sobre la problemática del desempleo?

El problema del desempleo en Colombia es estructural, tenemos una economía que no genera empleo, la única manera de absorber a una población que supera el 60 por ciento de la informalidad es a través de la manufactura, la economía de los servicios de las nuevas tecnologías, del agro no es suficiente para absorber toda esta masa de la población. La historia de las naciones exitosas es bastante clara, los países que desarrolla manufactura son los que absorben a su población que está en la informalidad, es el caso de los Estados Unidos, Europa, nordeste asiático y recientemente China y Vietnam. Colombia tiene que hacer unas transformaciones en su matriz productiva y toda crisis es una ventana de oportunidad para lograrlo, tiene que actuar con patriotismo económico lo cual no es volver al proteccionismo de los años 60, se trata de lograr un estado estratégico que tenga la capacidad de desarrollar sectores industriales en el país. Y en el mundo se ha visto la repatriación de las cadenas industriales y aquí seguimos pensando en qué le dijo J Balvin a Residente.

 

¿Qué le parece la gran cantidad de precandidatos que hay para la Presidencia de la República?

Es normal la gran cantidad de candidatos a la presidencia, ya que Colombia está viviendo un momento de transición, es decir se presentó un ruptura social, política y económica muy profunda, y cuando esto sucede el viejo orden político se entierra, entonces surgen nuevas opciones y muchos que eran opcionados hace cuatro o cinco años ya no existen y la gente no quiere vota por ellos porque los asocian con el pasado y cuando se está en una crisis la gente quiere pensar a futuro, votan por lo nuevo y surgen nuevas candidaturas, pero todo esto terminará decantándose.

 

¿Siente que le quieren cerrar el paso?

Sí, he visto un interés muy grande de que no aspire a la presidencia, no fue sino que yo me lanzara en una entrevista para que a las 24 horas empezaran a circular rumores sobre una inhabilidad mía. Yo fui muy cuidadoso y revisé la habilitación de mi candidatura. Yo no soy loco ya que conozco la ley porque soy abogado e inmediatamente, no sé si competidores o contradictores agazapados empezaron a regar esos rumores. Obviamente eso hace daño pero no me sorprende porque en el mundo de la política se ponen zancadillas, pero voy para adelante y sé cómo ganarme el corazón de los colombianos.

 

¿Cómo fue su comienzo en la política?

A mi papá lo asesinaron cuando yo tenía 8 años y lo cargué muerto, lo cual me obligó a crecer solo ya que mi mamá tenía 27 años y con tres hijos pequeños y de alguna manera no tenía estudios, porque hace que uno se vuelva más fuerte ante las dificultades. Cuando me lancé a la política a los 29 años al Senado no tenía el apoyo de nadie, me dieron un número en la lista, el 25 y no me regalaron la cabeza de lista como muchos delfines. No gané en mi primera elección faltando tres mil votos y entré por una situación de la vida cuando se retiró un senador. Cuando me lancé y gané me robaron las elecciones y sufrí la corrupción y me la robaron con 13 votos y me quebré. No busqué un puesto político, sino que me inventé un negocio minero para luego pagar mis deudas y monté otro negocio de lavado de autos hasta que me me volví a la política sin miedo a caer. Desde ahí estuve en la Cámara y Senado, tengo nueve leyes, fui presidente de la Cámara y eso no me lo regaló nadie, y si se tiene amor por el país esas nimiedades no lo detienen a uno.

La corrupción se enfrenta de manera muy hipócrita e ineficaz y las acciones no sirven en realidad, la única reforma que se ha implementado es la de criminalizar en extremo la política que es un error y elevar las penas que no sirve para nada. El caso de Emilio Tapia es lo más diciente, elevando las penas desde el cartel de la contratación en Bogotá y no le importó nada.

El problema de la corrupción es sistémico, es decir es un sistema que alimenta la corrupción. Criminalizar la política es un error garrafal ya que cuando se criminaliza demasiado la política se presenta un problema de mayor corrupción ya que no le puede aplicar a todo el mundo la ley tan estricta y la termina aplicándola selectivamente.

 

¿Cómo define su causa?

Mi causa es liberal socialdemócrata y profundamente reformista, soy muy distinto del extremo de la derecha populista del actual gobierno y la izquierda marxista de Petro. Pero no soy del centro tibio, tengo una posición muy firme en materia de seguridad y mis convicciones ideológicas son muy claras. Uno no puede hacer política con moralina, es esa manipulación de la moral con fines hipócritas, se necesita armar gobernabilidad en el Congreso de la República. Por mi parte abro el abanico y que entren todos los que tenga ideas liberales, me angustia la idea que sea el partido de los hijos de los asesinatos

 

¿Quiénes van a llegar a la segunda vuelta?

A la segunda a vuelta vamos a llegar Gustavo Petro y yo, lo veo muy sólido así saque encuestas raras, tiene una base en sectores en donde no participaban y la izquierda se ha robustecido por las situaciones y el modelo económico implosionó y hoy 3 millones menos de personas salieron de la clase media y 43 por ciento de pobreza es decir que es tierra fértil para un proceso político. Es un hombre inteligente y político hábil.

 

¿Cree que el expresidente Uribe incidirá en estas elecciones presidenciales?

Tener un presidente que diga Uribe, es cosa del pasado, y no creo que tenga mucha opción y ahora se tiene el lastre de un gobierno que decepcionó muchísimo al país y no hay posibilidad de que influya sin querer decir que Uribe perdió su peso político, es un dirigente importante, pero al final lo político prescribimos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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