CONGRESISTAS, NO VAYAN A SER ‘CHUCHINGAS’

EDITORIAL

Nos imaginamos que los ilustres congresistas de Nariño no van a ser tan ‘chuchingas’ -para emplear una expresión muy nuestra- de permitir que nos vayan a quitar el subsidio de la gasolina, del que disfrutan las zonas de frontera como la nuestra.

Consideramos que cada uno de ellos, aparte de diferencias políticas e ideológicas, tiene que unirse para impedir ese despojo, anunciado en la Reforma Tributaria que acaba de ser puesta a consideración del Congreso de la República.

Se trata de un frente que no solo deben conformar nuestros senadores y representantes a la Cámara, sino todos los congresistas que representan a las zonas de frontera de nuestro país, puesto que entendemos por bien, que la eliminación de ese subsidio a la gasolina tendrá consecuencias funestas para nuestra economía, duramente sometida a prueba en los dos últimos años, a consecuencia de la pandemia de Covid-19.

Por lo tanto, debe mantenerse ese subsidio a los combustibles, política que no solo tiene vigencia en Colombia, sino que se aplica en varios países del mundo, con el objetivo de alcanzar mejores condiciones de desarrollo y, por ende, de bienestar en esas zonas de frontera.

Sin embargo, debemos reconocer que esas buenas intenciones que contiene el subsidio de la gasolina se diluyen por el mal manejo que se le da a ese auxilio, puesto que muy bien sabemos que el 100% de los cupos subsidiados no llegan a nuestro departamento, ya que de manera descarada se quedan en los departamentos del Valle del Cauca y el Cauca, mientras que en Nariño, como se ha podido establecer, una cantidad importante del combustible es desviado para actividades abiertamente ilegales, como es el caso del narcotráfico.

 

«Nos imaginamos que los ilustres congresistas de Nariño no van a ser tan ‘chuchingas’ -para emplear una expresión muy nuestra- de permitir que nos vayan a quitar el subsidio de la gasolina, del que disfrutan las zonas de frontera como la nuestra».

 

Además de estas graves irregularidades, tenemos la actitud de los distribuidores, quienes, a su antojo, cambian los precios en los días finales de los meses, bajo el pretexto totalmente falso de que el cupo de la gasolina subsidiada se acabó, por lo que, de la noche a la mañana, el combustible aparece con precio nacional.

Dados a conocer los anteriores hechos, creemos que lo que se debe hacer es no desmontar el subsidio, sino llevar a cabo operativos especiales por parte de las autoridades para que la gasolina subsidiada no vaya a parar a esas regiones donde se le requiere con urgencia para procesos químicos relacionados de manera directa con el narcotráfico, como es el caso del llamado Triángulo del Telembí.

Debemos reconocer que se trata de situaciones que han hecho que la Contraloria General de la Nación haya emitido un reciente concepto, el cual señala que el análisis realizado por esa dependencia muestra que el costo de la política de subsidios a los combustibles en las zonas de frontera no ha sido lo suficientemente efectivo para mejorar las condiciones de vida de quienes moran en esas regiones, por lo que el planteamiento que se hace en la Reforma Tributaria es que los recursos que se destinan para subsidiar la gasolina sean invertidos en otros renglones, como vías, vivienda, salud, educación y acueductos.

Por ello hoy, para la defensa del subsidio del combustible, nuestro departamento de Nariño requiere de la gestión de sus senadores Liliana Benavides, Berner Zambrano, Polivio Rosales y Robert Daza y de nuestros representantes a la Cámara, Ruth Caicedo de Enríquez, Juan Daniel Peñuela, Teresa Enríquez, Gilberto Betancourt y Erick Velasco, para que se respete ese derecho ganado hace años.

Estamos hablando de 94 mil millones de pesos, que la Nación destina cada año, para subsidiar el costo de la gasolina en el departamento de Nariño, dinero que no se puede dejar perder, puesto que estamos plenamente convencidos que la ocurrencia del anunciado desmonte sería funesta para nuestra región.

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