Petro y su ejemplo de patriotismo

Uno de los hechos que, de verdad, llamó la atención en el acto de posesión del nuevo presidente de la República, doctor Gustavo Petro Urrego, el pasado 7 de agosto, … Leer más

Jorge Arturo Bravo

Uno de los hechos que, de verdad, llamó la atención en el acto de posesión del nuevo presidente de la República, doctor Gustavo Petro Urrego, el pasado 7 de agosto, fue el exigir sea llevada a su presencia, a la presencia del pueblo colombiano, la espada del Libertador Simón Bolívar, en una actitud de grandeza, de patriotismo y de respeto por los símbolos patrios.

Un ejemplo que debería seguir el alcalde de Pasto, el veterinario Germán Chamorro de La Rosa, y estamentos culturales del municipio respecto a la estatua de Simón Bolívar, la misma que durante más de setenta años permaneció en el parque que lleva su nombre: El Parque Bolívar, y que hoy nadie da razón dónde se encuentra ni tampoco tienen los argumentos convincentes que expliquen los motivos por los cuales, aún no ha sido devuelta al sitial donde ha permanecido, al sitial que le corresponde.

De hecho, no compartimos los argumentos que esgrimen algunos, uno o dos, seudohistoriadores locales, que dicen que la estatua de Simón Bolívar no debe ser regresada al lugar de origen, al Parque Bolívar, porque el Libertador no merece estar en ningún sitio de la ciudad, y hasta se atreven a pedir que en su lugar se coloque a Agustín Agualongo.

Agustín Agualongo, un militar pastuso, que en lugar de abrazar la causa emancipadora de Bolívar, prefirió unirse a los ejércitos españoles para defender sus intereses  económicos, sus grandes riquezas, las mismas riquezas que tenía los curas y terratenientes españoles y también criollos, para defender a un rey, que ningún pueblo  hispanoamericano lo conoció, porque jamás vino por estas tierras, olvidándose que fueron los españoles quienes a filo de espada, acabaron con toda una cultura milenaria, construida por nuestros ancestros Incas, Muiscas, Pastos y Quillacingas.

Es necesario entonces que el señor alcalde ordene a quien corresponda la construcción de un pedestal elegante, bien acabado y sea colocada allí la estatua de Simón Bolívar y ésta ubicada en el Parque que lleva su nombre: El Parque Bolívar; ya es hora de dejar a un lado esos resentimientos estúpidos y antipatriotas y sigamos el ejemplo de nuestro presidente, la pelea ya no es con los muertos, la pelea es con los vivos.

Por: Jorge Arturo Bravo

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