La investigación para prevenir el dengue atraviesa una etapa de intensa actividad científica. Diferentes laboratorios y centros de investigación mantienen ensayos clínicos para evaluar nuevas vacunas capaces de proteger contra los cuatro serotipos del virus y, en algunos casos, ofrecer protección con una sola dosis.
El panorama actual, sin embargo, es más complejo que el simple inicio de una única vacuna. En 2026 existen varios candidatos en distintas etapas de investigación y desarrollo, mientras que algunas vacunas ya han sido autorizadas y están siendo incorporadas a programas de inmunización en determinados países.
Entre los proyectos que actualmente reciben atención se encuentra V181, una vacuna experimental de Merck que se encuentra en un ensayo clínico de fase 3 en niños y adolescentes de países de Asia-Pacífico. El estudio busca determinar si una sola dosis puede prevenir casos de dengue independientemente de que los participantes hayan tenido o no una infección previa.
La situación refleja el esfuerzo internacional por encontrar herramientas adicionales frente a una enfermedad transmitida principalmente por el mosquito Aedes aegypti y que continúa representando un importante problema de salud pública en regiones tropicales y subtropicales.
¿Por qué se están desarrollando nuevas vacunas?
El dengue es causado por cuatro serotipos principales del virus: DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4. Una persona puede infectarse más de una vez porque la inmunidad desarrollada frente a un serotipo no necesariamente proporciona una protección completa frente a los demás.
Esta característica ha convertido el desarrollo de vacunas contra el dengue en un desafío científico considerable.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las vacunas deben analizarse dentro de una estrategia integral que también incluya el control de los mosquitos, la vigilancia epidemiológica, el diagnóstico y el tratamiento adecuado de los pacientes.
Además, las investigaciones han mostrado que la respuesta de algunas vacunas puede variar dependiendo de si una persona había estado expuesta anteriormente al virus. Por ello, los ensayos clínicos deben analizar cuidadosamente tanto la seguridad como la eficacia en personas con y sin antecedentes de infección.
V181: una de las investigaciones que avanza hacia una vacuna de una sola dosis
Uno de los desarrollos más recientes es V181, una vacuna tetravalente de virus vivos atenuados desarrollada por Merck.
La compañía inició en junio de 2025 el estudio de fase 3 MOBILIZE-1, identificado como V181-005, con el objetivo de evaluar la seguridad, la respuesta inmunitaria y la eficacia de una dosis única.
El ensayo está diseñado para incluir aproximadamente 12.000 participantes de entre 2 y 17 años y contempla más de 30 centros de investigación en países de Asia-Pacífico donde el dengue representa un problema sanitario importante, entre ellos Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam.
El registro del estudio actualizado en septiembre de 2026 señala que el ensayo continúa en fase de reclutamiento. Su objetivo principal es determinar si V181 reduce los casos de dengue confirmados mediante pruebas virológicas y provocados por cualquiera de los cuatro serotipos, independientemente de la exposición previa al virus.
El estudio también analiza resultados relacionados con casos con signos de alarma, dengue grave y hospitalizaciones.
¿Qué significa que esté en fase 3?
Los ensayos clínicos suelen dividirse en diferentes fases.
- Fase 1: estudia principalmente la seguridad inicial y la respuesta del organismo en un grupo relativamente pequeño.
- Fase 2: amplía la investigación y permite estudiar con mayor profundidad la respuesta inmunitaria, las dosis y la seguridad.
- Fase 3: involucra a un número mucho mayor de participantes y busca establecer con mayor precisión la eficacia y seguridad del producto antes de una eventual autorización.
Por eso, llegar a fase 3 representa un avance importante, pero no significa que una vacuna ya haya demostrado definitivamente que puede utilizarse de manera generalizada. Los resultados deben ser analizados por las autoridades regulatorias antes de una autorización.
India también desarrolla su propia vacuna contra el dengue
Otro proyecto relevante se desarrolla en India. El Consejo Indio de Investigación Médica (ICMR) y la compañía Panacea Biotec iniciaron en agosto de 2024 un ensayo clínico de fase 3 para DengiAll, una vacuna tetravalente desarrollada en el país.
El ensayo se diseñó para evaluar la seguridad, inmunogenicidad y eficacia de la vacuna y se extendió a 19 centros ubicados en 18 estados y territorios de la India.
El informe anual 2024-2025 del ICMR señala que el estudio había alcanzado 10.335 voluntarios adultos y tenía como objetivo generar la evidencia necesaria para determinar el potencial de utilización de la vacuna a nivel nacional.
Esto demuestra que la investigación contra el dengue no está concentrada en un solo laboratorio o país. Diferentes grupos científicos están desarrollando candidatos con características distintas y evaluándolos en poblaciones donde la enfermedad tiene una elevada circulación.
Butantan-DV: otro desarrollo importante en Brasil
Brasil también se ha convertido en uno de los principales escenarios de investigación y utilización de vacunas contra el dengue.
El Instituto Butantan desarrolló Butantan-DV, una vacuna tetravalente de dosis única que ha sido evaluada durante años mediante ensayos clínicos.
Un estudio publicado en 2026 informó resultados correspondientes a cinco años de seguimiento de aproximadamente 16.000 participantes, encontrando una eficacia del 80,5 % frente al desenlace combinado de dengue grave y dengue con signos de alarma.
Sin embargo, el desarrollo de una vacuna no termina con los ensayos clínicos. Una vez que un producto comienza a utilizarse en una población amplia, las autoridades continúan realizando farmacovigilancia para detectar acontecimientos adversos poco frecuentes.
En junio de 2026, el Ministerio de Salud de Brasil suspendió temporalmente la vacunación con Butantan-DV mientras investigaba algunos reportes de reacciones adversas. El Instituto Butantan indicó que se habían identificado algunos casos potencialmente graves entre aproximadamente 500.000 personas vacunadas, sin que en ese momento estuviera establecida una relación causal con la vacuna.
Este episodio ilustra por qué la vigilancia continúa incluso después de la autorización de una vacuna.
Qdenga ya está siendo utilizada en algunos países
El avance de las nuevas investigaciones ocurre al mismo tiempo que otras vacunas contra el dengue ya han alcanzado la etapa de utilización pública.
Una de ellas es Qdenga (TAK-003), desarrollada por Takeda. La OMS la precalificó en mayo de 2024 y recomienda su utilización en determinados contextos de alta transmisión, particularmente en niños de 6 a 16 años, con un esquema de dos dosis separadas por tres meses.
La vacuna está autorizada en más de 40 países, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), aunque las recomendaciones y poblaciones objetivo pueden variar entre países.
Colombia, por ejemplo, inició en febrero de 2026 una introducción escalonada de la vacuna contra el dengue, priorizando territorios con alta endemicidad y enfocándose inicialmente en niñas y niños de 9 años o que cursaran cuarto grado, además de determinados trabajadores relacionados con la vacunación y el control de enfermedades transmitidas por vectores.
Esto significa que el panorama mundial ya no se limita exclusivamente a vacunas experimentales: existen productos autorizados y programas de vacunación en determinados países, mientras otros candidatos continúan atravesando ensayos clínicos.
¿Qué buscan demostrar los nuevos ensayos?
Uno de los principales objetivos de las investigaciones actuales es conseguir una protección amplia frente a los cuatro serotipos.
Los investigadores también estudian si una vacuna puede:
- reducir los casos de dengue sintomático;
- disminuir el riesgo de dengue grave;
- reducir las hospitalizaciones;
- generar una respuesta inmunitaria duradera;
- funcionar tanto en personas previamente expuestas al virus como en aquellas que nunca han tenido dengue;
- mantener un perfil de seguridad adecuado;
- y, en algunos proyectos, proporcionar protección mediante una sola dosis.
La posibilidad de contar con vacunas de una sola aplicación podría simplificar los programas de inmunización, especialmente en regiones donde existen dificultades para completar esquemas de varias dosis. Sin embargo, esa ventaja debe demostrarse mediante los resultados de los ensayos correspondientes.
El dengue continúa siendo un problema de salud pública
La necesidad de desarrollar nuevas herramientas está relacionada con la amplia distribución del dengue.
El virus se transmite principalmente mediante mosquitos del género Aedes, especialmente Aedes aegypti. Las condiciones ambientales, la urbanización, el movimiento de personas y otros factores han contribuido a que la enfermedad represente un desafío para numerosos sistemas sanitarios.
La OMS advierte que la vacunación no debe considerarse una medida aislada. El control de los criaderos de mosquitos, la eliminación de recipientes que acumulen agua, la protección frente a las picaduras y la vigilancia de los casos continúan siendo componentes fundamentales de la prevención.
Por esta razón, incluso una vacuna con buenos resultados no sustituiría automáticamente las demás medidas de salud pública.
Una carrera científica que todavía tiene varios desafíos
El desarrollo de vacunas contra el dengue ha avanzado considerablemente durante los últimos años, pero todavía existen preguntas científicas y operativas que deben resolverse.
Entre ellas están la duración de la protección, el comportamiento de las vacunas frente a cada serotipo, su desempeño en personas con diferentes antecedentes de infección y la manera más adecuada de seleccionar las poblaciones y territorios donde la vacunación puede generar mayores beneficios.
Además, los países deben considerar factores como el costo, la disponibilidad de dosis, la capacidad de distribución y la vigilancia posterior a la vacunación.
Por ello, los nuevos ensayos clínicos no representan todavía el final de la investigación contra el dengue, sino una parte de un proceso que puede durar varios años.
El caso de V181 es particularmente ilustrativo: aunque el ensayo de fase 3 ya está en marcha y evalúa miles de participantes, el registro actual contempla una finalización estimada para 2031.
Colombia y el contexto latinoamericano
Para América Latina, estos avances tienen especial importancia debido a la circulación del dengue en numerosos países de la región.
Colombia ya comenzó a introducir Qdenga de manera escalonada en territorios priorizados durante 2026, de acuerdo con el Ministerio de Salud. La estrategia busca complementar las medidas de control vectorial y vigilancia epidemiológica.
Brasil, por su parte, ha desarrollado una importante capacidad de investigación mediante el Instituto Butantan y ha participado durante años en ensayos de vacunas contra el dengue. Al mismo tiempo, el país ha tenido que reforzar la farmacovigilancia ante los acontecimientos registrados durante 2026.
Este escenario muestra que la respuesta frente al dengue combina investigación científica, ensayos clínicos, regulación sanitaria, vacunación y control del mosquito.
¿Qué viene ahora?
Los próximos resultados de los ensayos serán determinantes para conocer qué candidatos consiguen demostrar una protección suficiente y un perfil de seguridad adecuado.
En el caso de V181, el estudio de fase 3 continuará recopilando información sobre su eficacia en niños y adolescentes. DengiAll continúa su proceso de evaluación en India, mientras otros proyectos, como los desarrollados por Butantan, investigan nuevas poblaciones y posibilidades de utilización.
También existen investigaciones que buscan tratamientos contra el dengue además de vacunas. En julio de 2026, la organización Drugs for Neglected Diseases initiative (DNDi) anunció un acuerdo con el Serum Institute of India para preparar un ensayo de fase 3 de un tratamiento basado en anticuerpos monoclonales, previsto para 2027 en Brasil, Malasia y Tailandia.
La evolución de estos proyectos será importante porque una estrategia completa contra el dengue no depende exclusivamente de prevenir la infección: también requiere detectar los casos rápidamente y contar con tratamientos capaces de reducir las complicaciones.



