El terremoto registrado durante la mañana de este lunes 10 de agosto volvió a poner a prueba la capacidad de reacción de los colombianos. Una vez termina el movimiento, comienza una fase igualmente importante: evaluar las condiciones del entorno y mantenerse preparado ante los riesgos que pueden persistir durante las horas posteriores.
Daños estructurales que no son evidentes a primera vista, caída de elementos, afectaciones en servicios esenciales y eventuales réplicas pueden generar nuevas situaciones de emergencia. Por esta razón, SACS Group advierte que las próximas 24 horas deben asumirse como un periodo de prevención, evaluación y preparación, tanto en los hogares como en las organizaciones.
“Después de un sismo de esta naturaleza, la prioridad siempre debe ser salvaguardar la vida. Las próximas horas deben asumirse como un periodo de prevención y vigilancia: revisar las condiciones de los lugares que habitamos o en los que trabajamos, prepararnos ante posibles réplicas y evitar ingresar a estructuras que presenten daños son decisiones que pueden prevenir una segunda emergencia”, afirmó Carolina López Pérez, gerente técnica para Latinoamérica de SACS Group.
¿Qué hacer durante las próximas 24 horas?
SACS Group recomienda concentrar la atención en siete acciones:
- Mantenerse preparado ante posibles réplicas. No es posible establecer con precisión cuándo puede producirse un nuevo movimiento. Si ocurre mientras se está dentro de una edificación, se recomienda agacharse, cubrirse y sujetarse en un lugar seguro, y evacuar cuando el movimiento haya terminado y existan condiciones para hacerlo.
- No regresar a edificaciones que presenten daños visibles. Grietas importantes, desprendimientos, columnas afectadas, inclinaciones o daños en fachadas deben considerarse señales de alerta. El retorno debe realizarse únicamente cuando las condiciones de seguridad hayan sido verificadas.
- Evitar prácticas que pueden aumentar el riesgo. No se recomienda recurrir al denominado “triángulo de la vida” ni ubicarse bajo los marcos de las puertas. La prioridad debe ser protegerse de objetos que puedan caer y utilizar las zonas seguras previamente identificadas.
- Definir un punto de encuentro. Familias y organizaciones deben establecer un lugar seguro para reunirse después de una evacuación. Esto permite verificar quiénes están a salvo e identificar rápidamente a quienes puedan requerir asistencia.
- Revisar la mochila de emergencia. Agua, alimentos no perecederos, linterna, radio, manta o cobija, botiquín y elementos básicos deben permanecer disponibles y en un lugar de fácil acceso.
- No realizar rescates improvisados. Ante personas atrapadas o estructuras comprometidas, se debe informar a los organismos de emergencia y evitar ingresar sin conocimientos, equipos y condiciones de seguridad adecuadas. Una intervención improvisada puede poner en riesgo más vidas.
- Consultar únicamente información oficial. Después de un terremoto suelen circular cadenas y mensajes que anuncian nuevos movimientos. Los sismos no pueden predecirse con precisión, por lo que las decisiones deben basarse en los reportes de las autoridades y organismos técnicos competentes.
Para las organizaciones, el retorno a la normalidad no debería ser automático. Antes de reanudar completamente las actividades es necesario realizar una evaluación inicial de las instalaciones, identificar posibles afectaciones sobre infraestructura crítica, servicios esenciales, rutas de evacuación y sistemas de emergencia, y determinar si existen condiciones seguras para trabajadores y visitantes.
“Una empresa no debería asumir que porque una instalación permanece en pie puede continuar operando normalmente. Después de un evento sísmico es necesario verificar las condiciones de seguridad, identificar daños, revisar los servicios esenciales y confirmar que las rutas de evacuación continúan disponibles. La continuidad del negocio comienza por garantizar que las personas puedan permanecer y trabajar de manera segura”, agregó López Pérez.
Las compañías también deben verificar la disponibilidad de equipos de emergencia, mantener actualizados los contactos de trabajadores y proveedores críticos y establecer canales de comunicación que permitan informar rápidamente cualquier cambio en la operación.
SACS Group recuerda que la preparación frente a un terremoto no termina con la evacuación. Las primeras 24 horas representan una oportunidad crítica para evaluar, corregir y prepararse, pero la vigilancia debe mantenerse posteriormente, ya que las réplicas pueden presentarse incluso días o semanas después del evento principal.
En un país con alta actividad sísmica como Colombia, contar con protocolos actualizados, personas entrenadas y mecanismos claros de respuesta puede marcar la diferencia entre reaccionar ante una emergencia y estar preparados para gestionarla.




