CRIMENES QUE DEBEN ACLARARSE

En varias oportunidades nos hemos referido a la violencia que han sacudido a nuestra costa pacífica de Nariño en detrimento de sus habitantes
Editorial Diario del Sur

En numerosas oportunidades nos hemos referido a los episodios de violencia que a través de diferentes épocas han sacudido a nuestra costa pacífica de Nariño en detrimento de sus habitantes y del progreso de la región.

Recordamos que una de las más tristes situaciones se afrontó allá por los años 2001, cuando las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, sentaron sus reales en la ciudad de Tumaco, para expandir un espantoso terror, no solo en el puerto nariñense, sino en todos los municipios costeros, lo cual dio lugar a un verdadero baño de sangre que la gente de la costa todavía recuerda con escalofríos.

Hubo en ese oscuro periodo muchos asesinatos y hechos de violencia, en los que reinó la impunidad, ante el régimen de miedo y zozobra impuesto por el paramilitarismo, motivo por el cual nunca se contó con la suficiente claridad, lo que favoreció la mencionada impunidad.

Por ello, ahora nos llena de satisfacción la información que acabamos de recibir en torno a que el despacho de la magistrada Belkis Izquierdo integrante de la Sala de Reconocimiento de la Jurisdicción Especial para la Paz –JEP-haya citado a rendir testimonio a los cinco principales excomandantes de las autodefensas en Nariño, quienes fueron responsables de los años de terror en la costa pacífica.

Nos estamos refiriendo a quienes tuvieron bajo su responsabilidad el manejo del tristemente famoso Bloque Libertadores del Sur, entre los que sobresalen quien fuera su máximo comandante, Guillermo Pérez Alzate, alias Pablo Sevillano y el excomandante del Frente Brigadas Campesinas, Guillermo León Marín, quien era conocido como El Doctor.

Estamos plenamente convencidos de que ellos tienen muchas cosas que contar sobre los asesinatos que hace 20 años se perpetraron de manera constante por diferentes actores estatales e ilegales, en una despiadada violencia que se cebó de manera especial en los sectores de Tumaco, Barbacoas y Ricaurte.

Nos llena de satisfacción la información que acabamos de recibir en torno a que el despacho de la magistrada Belkis Izquierdo, integrante de la Sala de Reconocimiento de la Jurisdicción Especial para la Paz JEP, haya citado a rendir testimonio a los cinco principales excomandantes de las autodefensas en Nariño, quienes fueron responsables de los años de terror en la costa pacífica».

En ese sentido, la magistrada citante considera que estas dos personas, así como los otros 3 excomandantes que han sido llamados a rendir indagatoria, deben tener importantes conocimientos en torno a los hechos victimizantes y las continuas violaciones de los derechos humanos en la costa pacífica de Nariño.

Entre esos dolorosos sucesos que perpetraron las autodefensas en la costa pacífica de Nariño se recuerda el asesinato de la religiosa Yolanda Cerón Delgado, quien fue asesinada con arma de fuego frente a la iglesia de La Merced en Tumaco, crimen del que el pasado 19 de septiembre se cumplieron 21 años.

Fue este un homicidio que reflejó el horror que por esos años se afrontaba en la costa pacífica de Nariño, al cobrar la vida de una persona, quien se había desempeñado como religiosa de la Compañía de Maria y como directora de la Pastoral Social de la Diócesis de Tumaco, había empeñado sus esfuerzos en la titulación de tierras a favor de las comunidades afrodescendientes e indígenas. Por ello, la conmoción a nivel nacional e internacional fue inmensa, pero a pesar de ello los asesinatos continuaron para marcar una de las épocas más nefastas en la historia de la costa pacífica de Nariño.

Por lo tanto, esperamos con enorme expectativa el desarrollo de estas indagatorias, en las que se espera que los 5 principales cabecillas de las autodefensas que operaron en esos años en esta importante región de nuestro departamento cuenten su verdad y contribuyan, de esta manera, a que luego de tanto tiempo haya claridad en muchos de los homicidios y hechos de violencia que tuvieron como escenario el piedemonte costero y la costa pacífica de Nariño. La opinión pública y los familiares de numerosas víctimas tienen derecho a saber qué ocurrió con sus seres queridos.

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