Por: Manuel Eraso
Ismael Botina popular maestro Buchón, presenta a la discusión, temas de palpitante actualidad y que llaman la atención. Por ejemplo, haciendo cuentas en la práctica, los periodos de alcaldes y gobernadores no son de cuatro años, como dice la Constitución colombiana. Y esa locura, ¿de dónde sale?
Hagamos cuentas y comencemos a restar tiempos: desde octubre 2025, hasta junio de 2026 rige la Ley de Garantías, donde los gobernantes quedan maniatados, no pueden hacer nada. Es un tiempo muerto. Entonces, a los cuatro años, restemos nueve meses, ya no son cuatro años de gobierno.
Pero, sigamos restando: el 7 de agosto, se posesiona el nuevo o nueva presidente de Colombia; mientas nombra gabinete, diseña plan de desarrollo, se entera de los problemas de las regiones, vamos a llegar perfectamente al mes de mayo del año entrante. Y en mayo del año 2027, inicia otra vez la Ley de Garantías, que irá hasta octubre por las elecciones regionales de Alcaldes y Gobernadores, entonces le restamos otros seis meses de quietud, de estar cruzados de brazos, porque con ley de garantías es ver y dejar pasar.
Haciendo cuentas claras, a los cuatro años del periodo, habrá que restarle año y medio, total que, según la matemática, el periodo efectivo es de tres años y unos meses.
Si a esto contemplamos que, a estas alturas el presupuesto nacional ya se agotó, y el mismo tiempo se acabó, lo poco que pudieron haber planeado los gobiernos regionales y locales, muy difícilmente lo podrán ejecutar en lo que falta de sus periodos.
Ni en Nariño, ni en ningún municipio, estos cuatro años hemos visto una obra de envergadura, como sí ocurrió en otros tiempos. No es culpa de los alcaldes ni gobernadores, a ellos les tocó bailar con este ritmo de gobierno, donde no les dio la mano.
Haga esta reflexión, donde se encuentre: ¿hay algún proyecto u obra que su alcalde esté ejecutando? Una carretera, una universidad, una escuela, un palacio de gobierno, la respuesta es Nooo; en Nariño, son contados con los dedos de la mano mandatarios que lograron sacar proyectos con recursos de la nación.
Lo que fue, fue, se acabó el tiempo, porque a estas alturas del gobierno, esperar que el presidente saliente, se acuerde de ayudarles es soñar en vano.
Por eso maestro Buchón, sigue curando sus perros sarnosos llamados Timbio y el otro Estanquillo, cada cuatro años se inflan con promesas, pero, en la realidad nada. El anuncio de la doble calzada Pasto- Catambuco, se fue en anuncios. Y así otras promesas hasta aquí llegaron.
Conclusión: los periodos de los gobernantes no son de cuatro años. Apenas llega a tres años. Pronto volveremos a escuchar candidatos a la gobernación y alcaldías, se prenderá la chispa de campañas, donde los gobernantes actuales, según la oposición no han hecho nada.
Esto se acabó, ya no hay tiempo de llorar…
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