La temporada de fuertes vientos e incendios forestales mantiene en alerta al municipio de Ricaurte, en el piedemonte costero de Nariño, donde 940 familias han resultado afectadas por las emergencias registradas durante los últimos meses, según informó el alcalde Ricardo Benavides.
El mandatario explicó que desde junio se han presentado cuatro incendios forestales en diferentes sectores del municipio, situaciones que han generado afectaciones importantes y que se suman a los daños ocasionados por los fuertes vientos que han golpeado principalmente a las comunidades de la zona rural.
Necesidad
Uno de los principales problemas se concentra en las viviendas que han perdido o sufrido daños en sus cubiertas. Los fuertes vientos han levantado y deteriorado techos, dejando a varias familias expuestas a las condiciones climáticas y aumentando la necesidad de realizar reparaciones de manera urgente.
Ante este panorama, la Unidad para la Gestión del Riesgo adelanta el censo de las familias afectadas, con el propósito de identificar con mayor precisión los daños y determinar las necesidades de cada hogar para avanzar en la entrega de ayudas y las labores de recuperación.
El alcalde señaló que la capacidad financiera del municipio resulta insuficiente para responder a la totalidad de las familias afectadas. Aunque Ricaurte declaró la Emergencia Manifiesta para facilitar la atención de la situación, actualmente los recursos disponibles permitirían brindar asistencia únicamente a unas 300 familias, dejando un déficit importante frente al número total de hogares que requieren ayuda.
Posibilidad
“Atender todas las necesidades del municipio nos ha sido complejo. Estamos mitigando lo más básico, en caso de que llegaran más vientos o lluvias, para que las familias estén protegidas”, precisó el mandatario.
La preocupación se mantiene debido a la posibilidad de que se presenten nuevas lluvias y fuertes vientos, lo que podría agravar las condiciones de las viviendas que ya presentan daños y generar nuevas afectaciones en las comunidades rurales.
Frente a esta situación, la Administración Municipal solicitó el respaldo de la Unidad para la Gestión del Riesgo Departamental y Nacional, con el fin de gestionar materiales y recursos que permitan reparar los techos deteriorados y atender las necesidades más urgentes de las familias.
Mientras continúa el proceso de caracterización, el municipio busca ampliar su capacidad de respuesta para evitar que las familias permanezcan expuestas y garantizar que las viviendas puedan ser adecuadas antes de que se presenten nuevos eventos climáticos.

