Ucrania ha dado un nuevo paso en la guerra tecnológica. Fuentes militares y analistas internacionales confirman que el país ha desplegado un sofisticado sistema de guerra electrónica capaz de interferir los misiles guiados por satélite lanzados por Rusia, desviándolos a grandes distancias de sus objetivos originales.
Un escudo invisible contra los misiles
El sistema, conocido extraoficialmente como Pokrova, actúa sustituyendo la señal GPS que los misiles utilizan para navegar. En lugar de recibir coordenadas reales, los proyectiles detectan señales falsas que los hacen perder el rumbo o impactar en zonas deshabitadas.
Este tipo de interferencia, conocido como spoofing GNSS, altera la percepción espacial del arma al manipular los datos satelitales que usa para calcular su posición.
La anécdota viral: música de la II Guerra Mundial
En redes sociales y medios alternativos circularon versiones que aseguran que los técnicos ucranianos “reemplazan la señal del misil con música de la Segunda Guerra Mundial”. Aunque esa descripción ha captado la atención del público, los expertos la consideran una metáfora de la interferencia electrónica.
En la práctica, el sistema no transmite canciones, sino frecuencias falsas que imitan la estructura de una señal satelital legítima, confundiendo los receptores del misil.
Tecnología y precisión en la defensa
La guerra electrónica se ha convertido en uno de los pilares del esfuerzo defensivo ucraniano. Según analistas militares, la capacidad de bloquear o desviar proyectiles mediante interferencia reduce considerablemente la efectividad de los ataques rusos.
Los resultados son visibles: informes de campo señalan un número creciente de misiles que no logran alcanzar sus objetivos o caen a kilómetros de distancia, lo que evidencia el avance de estas tecnologías defensivas.
Una guerra también en el espectro electromagnético
Más allá del frente físico, el conflicto entre Ucrania y Rusia se libra también en el espacio electromagnético. Cada día, ambos bandos despliegan sistemas capaces de bloquear radares, cortar comunicaciones y falsificar señales.
Ucrania, con el apoyo de aliados occidentales, ha logrado perfeccionar su red de sensores y transmisores, consolidando un escudo electrónico que redefine la forma moderna de la defensa aérea.
El futuro de la guerra digital
El éxito del spoofing ucraniano demuestra que la guerra del siglo XXI ya no depende solo de armas físicas, sino de la capacidad para dominar la información y las señales.
La interferencia precisa y no letal se perfila como una herramienta clave para proteger vidas y neutralizar ataques con mínima destrucción.

