La Diócesis de Tumaco conmemoró los 120 años del Milagro Eucarístico de 1906, en una jornada de profunda expresión espiritual que reunió a comunidades parroquiales, familias, jóvenes y adultos mayores de diferentes sectores del municipio, quienes participaron activamente en los actos litúrgicos programados para esta fecha significativa.
Durante la celebración, monseñor Franklin Misael Betancourt, obispo de la Diócesis de Tumaco, destacó el valor histórico y espiritual de este acontecimiento para la Iglesia local y para el pueblo tumaqueño, señalando que.
Memoria
“Como Iglesia diocesana, conmemoramos con fe y gratitud los 120 años del Milagro Eucarístico de 1906, signo vivo del amor real y permanente de Cristo en medio de nuestro pueblo”, al tiempo que invitó a los fieles a mantener viva la memoria de este hecho que ha marcado la identidad religiosa del territorio.
En el marco de esta conmemoración se llevaron a cabo 40 horas eucarísticas, concebidas como un tiempo especial de adoración, oración, reconciliación y encuentro profundo con Jesús Sacramentado, espacios que se desarrollaron en un ambiente de recogimiento, silencio y contemplación.
A lo largo de estas jornadas, fieles de todas las edades se acercaron de manera constante al Santísimo Sacramento, participando activamente en los momentos de oración comunitaria y personal, en los que jóvenes, adultos mayores, comunidades parroquiales y familias enteras pasaron ante Jesús Eucaristía llevando consigo las realidades cotidianas del territorio.
Experiencia
La adoración fue vivida como un acto de memoria viva, no solo para recordar un hecho histórico ocurrido en 1906, sino para renovar una experiencia de fe que continúa marcando la vida espiritual de Tumaco y de sus comunidades.
Las 40 horas de adoración fueron, además, un espacio de sanación interior y comunitaria, en el que la Iglesia reiteró su compromiso con la vida, la dignidad humana y la construcción de paz en un territorio marcado por diversos desafíos sociales.
Al cumplirse los 120 años del Milagro Eucarístico, la Diócesis de Tumaco renovó su invitación a no olvidar la fuerza de la fe compartida.




