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La situación de seguridad en Pasto es un desastre, como ya lo adelantábamos meses atrás, los planes de choque no sirven.

Mauricio Muñoz.

Por: Mauricio Fernando Muñoz Mazuera.

La situación de seguridad en la ciudad de Pasto es un verdadero desastre, como ya lo adelantábamos meses atrás, los planes de choque que se lanzan con bombos y platillos realmente son un canto a la bandera cuando por parte de quiénes se deben encargar de este menester, solo se dedican a patrullar mirando el celular sin darse cuenta de lo que sucede a su alrededor.

Atrás quedó totalmente la idea de la ciudad de Pasto como un lugar seguro, ahora en cualquier sector niños, jóvenes y adultos están a la merced de los delincuentes que se han convertido en los amos y señores de lugares puntuales de la ciudad. Y pensar que solo ser víctimas de un atraco es lo menos riesgoso en la actualidad, puesto que ahora el sicariato está a la orden del día en Pasto y nadie dice nada.

En las redes sociales casi como si de una cortina de humo frente al asesinato de un comerciante en el sector de las Américas se tratará, se conocieron imágenes de una redada en una comuna de la ciudad, en donde se encontraron elementos corto punzantes entre otros, pero de qué sirven estos operativos esporádicos, si la inseguridad ya está regada en todo el municipio y esto se debe a la inoperancia de la fuerza pública.

A diario el robo de celulares, de partes de automóviles o de motocicletas se registra y nadie dice nada, los usuarios de bicicletas siguen viendo como su medio de transporte es hurtado y lo único que se puede hacer, es publicar imágenes del elemento robado a través de Facebook o Instagram esperando que alguien ayude a dar con el paradero de la bicicleta, porque si de llamar al CAI se trata, es una odisea infructuosa.

En manos de los uniformados se ha puesto la encargatura de velar por el bienestar de los ciudadanos, y es lo que se pide, que hagan su trabajo, hay sectores de Pasto como la Avenida Idema, los barrios aledaños a la Terminal de Transportes, las salidas de los colegios y universidades, el Parque Bolívar, la Plaza del Carnaval, el sector de La Panadería, Las Cuadras, entre otros que conllevan un riesgo a la seguridad cuando deben ser transitados, y en los mismos no se ve un miembro de la policía nacional y cuando aparecen, está celular en mano absorto de lo que sucede a su alrededor.

Este es un factor que termina desembocando en una ciudadanía que no cree en las instituciones tradicionales y actuando en contra de las leyes, toma justicia por propia mano dando un escarnio a los amigos de lo ajeno, quienes indefensos al no poder cometer sus fechorías y ser detenidos por la comunidad terminan pidiendo piedad, parece una broma pero no lo es, los que piden piedad son los mismos que no les importa matar a un niño por robarle un celular y venderlo por 5 mil pesos, esta es la sociedad en constante estado de descomposición en la que nos encontramos.

Los frentes de seguridad, el uso de las alarmas y los CAI móviles son estrategias obsoletas pues no hay un verdadero trabajo de quienes deben velar por la seguridad, se pide la asistencia de la policía en un posible hecho delictivo, estos llegan cuando el hecho se consumó y no queda más que hacer y por lo visto esta es una realidad que no cambiará, pues no hay un verdadero compromiso por asumir las responsabilidades sino hay de por medio soles o banderitas.

Señores uniformados, la ciudadanía solo pide una cosa, hagan su trabajo y háganlo bien, a ver si por lo menos, los índices delictivos en Pasto, disminuyen un poco y podemos disfrutar de una caminata en la ciudad sin poner nuestros bienes e integridad física en riesgo.

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