Menos de un mes después de asumir la presidencia, Abelardo de la Espriella encendió una crisis política con Nariño al advertir que no tolerará que gobernadores y alcaldes «terminen aliados con estos bandidos» y que «los vamos a hacer pagar también». La declaración generó una respuesta contundente del gobernador Luis Alfonso Escobar, quien rechazó pasar «de paz total a guerra total» y fue categórico: no permitirá que Nariño «lo llenen en sangre».
El punto de quiebre fue un Consejo de Seguridad realizado en Cúcuta el 1 de septiembre de 2026, después de un atentado con carro bomba atribuido al ELN contra la estación de Policía de Los Patios, que dejó un civil muerto y 11 heridos. Durante el encuentro, De la Espriella reiteró que liberará los territorios «por la razón o por la fuerza» y sostuvo que «cuando los bandidos están ganando es porque están asociados con el gobierno». La frase dirigida directamente a mandatarios seccionales fue contundente: no se permitirá su alineación con grupos ilegales. Varios alcaldes de Norte de Santander no asistieron o llegaron tarde al evento, lo que generó molestia en el Ejecutivo.


