La propuesta busca que las empresas transportadoras pasen de competir por el pasajero a coordinar la operación, con reglas comunes para el despacho, los horarios y la atención al usuario.
La idea de implementar una taquilla única en la Terminal de Transportes de Pasto plantea mucho más que concentrar en un solo punto la venta de tiquetes. Detrás de la propuesta existe el desafío de reorganizar buena parte de la operación de las empresas transportadoras y construir un modelo en el que la coordinación tenga mayor peso que la competencia por el pasajero.
Actualmente, las empresas que operan desde la Terminal cuentan con sus propios espacios de taquilla, de acuerdo con el esquema operativo vigente.
El cambio hacia una taquilla única exigiría acuerdos entre los empresarios para definir cómo funcionaría el despacho, cómo se establecería el plan de rodamiento y cuánto tiempo permanecería cada vehículo en plataforma antes de su salida.
Pero el desafío no termina allí.
También sería necesario definir quién asumiría las diferentes funciones que hoy desarrolla cada empresa de manera independiente. El manejo de cambios de tiquetes, los controles, los chequeos preoperacionales y otras tareas tendrían que distribuirse mediante acuerdos entre los operadores.
Incluso el componente laboral requeriría una definición conjunta. Si los taquilleros van a prestar servicio para varias empresas, los empresarios tendrían que establecer cómo se asumirían sus costos, quién sería responsable de su vinculación y bajo qué reglas se garantizarían condiciones iguales para todos.
Menos disputa, más coordinación
Uno de los principales argumentos a favor de la taquilla única está relacionado con una situación que durante años ha generado tensiones en algunos puntos de despacho: la competencia directa por los pasajeros.
La disputa entre empresas, conductores y pregoneros puede convertirse en un factor de conflicto dentro de la operación. La presión por conseguir un pasajero o evitar que este sea abordado por otra empresa no solo afecta la convivencia, también puede aumentar el desgaste de quienes posteriormente deben ponerse al volante.
La propuesta apunta precisamente a cambiar esa dinámica.
En lugar de que cada empresa busque individualmente llenar sus vehículos, el despacho podría organizarse bajo un sistema concertado, con turnos y reglas previamente establecidas.
Una experiencia de este tipo ya ha sido documentada en otros corredores del país. En la operación Cali-Buenaventura se implementó un modelo de despacho unificado y taquilla única mediante una unión temporal de empresas, con objetivos relacionados con la organización de los despachos y la racionalización de la operación.
En Pasto, además, existe un antecedente reciente de coordinación entre empresas. La llamada “Rueda Única” en la ruta Pasto-Chachagüí fue presentada como un mecanismo para organizar los turnos y reducir las disputas entre conductores por los pasajeros.
El otro desafío: cumplir los horarios
La taquilla única también podría convertirse en una herramienta para fortalecer el control de los despachos.
Una programación coordinada permitiría establecer con mayor claridad qué vehículo debe salir, en qué momento y cuánto tiempo puede permanecer en la plataforma. El objetivo sería reducir las demoras y ofrecer al usuario mayor certeza sobre los horarios.
No se trata únicamente de vender un tiquete. Se trata de que ese tiquete esté asociado a una operación organizada, en la que el pasajero tenga información clara y la empresa pueda cumplir las condiciones de servicio.
Ese cambio también podría fortalecer la imagen de las propias empresas transportadoras y de la Terminal.
Un cambio que exige acuerdos
La taquilla única, sin embargo, no puede funcionar solamente por decisión administrativa. Su éxito dependerá de la capacidad de las empresas para ponerse de acuerdo sobre responsabilidades, costos, personal, turnos y mecanismos de control.
La equidad será uno de los puntos más sensibles. Si el modelo beneficia a unas empresas y perjudica a otras, difícilmente podrá consolidarse. Por eso, la participación de todos los operadores y la definición de reglas transparentes serán determinantes.
La Terminal de Transportes de Pasto opera actualmente con múltiples empresas y destinos, lo que hace que cualquier modificación estructural de la operación requiera coordinación entre los distintos actores.
El propósito de fondo es avanzar hacia una Terminal más organizada, donde la competencia empresarial pueda coexistir con una operación coordinada.
Para Pasto y Nariño, el reto consiste en adaptar el transporte terrestre a nuevas necesidades de movilidad y servicio. La taquilla única puede ser una herramienta para lograrlo, pero no es una solución automática. Requiere acuerdos, disciplina operativa, controles efectivos y, sobre todo, una visión compartida entre las empresas.
El verdadero cambio no estaría entonces en tener una sola taquilla.
Estaría en conseguir que, detrás de ella, exista una sola lógica de operación: más orden, menos conflicto y un servicio pensado primero en el pasajero



