Suiza no es un rival cualquiera y Colombia deberá estar al cien por ciento para superarla
Los helvéticos llegan a Seattle con una plantilla que en el papel puede competir con cualquier selección del mundo. Granit Xhaka es uno de los mejores mediocampistas defensivos del planeta con su lectura táctica y su capacidad para cortar líneas de pase, Remo Freuler y Denis Zakaria forman con él uno de los tridentes del mediocampo más completos y físicos del torneo, y Breel Embolo es un delantero con la combinación de potencia y velocidad que puede hacer daño a cualquier defensa en transiciones rápidas. Suiza además tiene en Yann Sommer, uno de los mejores porteros de Europa, un muro bajo los tres palos que en los penales se convierte en el arma más letal del equipo.
Lo que hace realmente peligrosa a esta Suiza es algo que los números no capturan del todo: la mentalidad colectiva de un equipo que no tiene ego, que no tiene estrellas que necesiten brillar individualmente y que en cada partido sale a ejecutar el plan del técnico con una disciplina que roza la perfección. Colombia venció en este Mundial a rivales que intentaron proponer y sorprendieron, pero Suiza no va a proponer ni a sorprender. Va a esperar, va a presionar en bloque y va a buscar el error colombiano con paciencia infinita. Para Néstor Lorenzo el gran desafío de hoy no es solo ganar el partido sino ganar la batalla táctica contra un técnico que lleva años perfeccionando exactamente el tipo de fútbol que más le incomoda a los equipos ofensivos y creativos como la Selección Colombia.




