La transición energética de Países Bajos dio un paso importante en Rotterdam con la finalización y puesta en operación del primer tramo de su red nacional de transporte de hidrógeno. La infraestructura, desarrollada por Hynetwork, filial de Gasunie, consiste en una tubería de aproximadamente 32 kilómetros que conecta la zona industrial de Maasvlakte, en el puerto de Rotterdam, con Pernis, uno de los principales núcleos industriales y de refinación de la región.
Aunque inicialmente el proyecto fue planteado como una nueva infraestructura cuya construcción comenzaría en 2023, para agosto de 2026 la obra ya se encuentra en una etapa mucho más avanzada: el gasoducto fue terminado, se llenó con hidrógeno verde y comenzó a prepararse para el suministro industrial. El primer tramo fue inaugurado oficialmente en mayo de 2026 y representa la primera pieza de una red mucho mayor que Países Bajos pretende desarrollar para conectar sus principales zonas industriales con instalaciones de almacenamiento y redes internacionales.
Una tubería diseñada exclusivamente para transportar hidrógeno
La nueva infraestructura forma parte del denominado National Hydrogen Network, una red nacional concebida para transportar hidrógeno entre centros de producción, almacenamiento y grandes consumidores industriales.
El tramo de Rotterdam tiene una longitud de 32 kilómetros y discurre entre Maasvlakte y Pernis. Su objetivo es transportar hidrógeno desde las nuevas instalaciones de producción situadas en la Maasvlakte hacia empresas industriales que necesitan grandes cantidades de este combustible para reducir sus emisiones.
El proyecto está siendo desarrollado por Hynetwork, una filial de Gasunie creada para desarrollar la infraestructura nacional de hidrógeno. La compañía prevé construir aproximadamente 1.200 kilómetros de tuberías de hidrógeno para conectar las principales regiones industriales neerlandesas entre sí y, posteriormente, con Alemania, Bélgica, instalaciones de almacenamiento y puntos de importación.
El tramo de Rotterdam es especialmente importante porque constituye el primer segmento operativo de ese sistema.
La construcción comenzó en 2023
El desarrollo de la infraestructura no comenzó en 2026, sino en octubre de 2023. Gasunie había tomado meses antes la decisión de inversión para construir la primera parte de la red, con una inversión superior a los 100 millones de euros para ese tramo inicial.
La construcción representó un desafío considerable debido a las características del puerto de Rotterdam. La zona concentra carreteras, vías ferroviarias, canales, instalaciones industriales, cables subterráneos y numerosas tuberías que transportan distintos productos.
Por esa razón, instalar una nueva conducción no consistió simplemente en excavar una zanja y colocar tubos. Los trabajos tuvieron que coordinarse con otras infraestructuras existentes y utilizar técnicas especiales para atravesar carreteras, vías ferroviarias y canales.
En algunos puntos fue necesario trabajar a gran profundidad. Hynetwork explicó, por ejemplo, que durante las obras se construyó un pozo de unos 25 metros de profundidad y que determinados segmentos tuvieron que ser cortados, soldados bajo tierra y posteriormente introducidos por el túnel.
La obra también incluyó perforaciones horizontales dirigidas para atravesar determinadas zonas sin tener que abrir grandes zanjas en superficie.
Un proyecto que ya alcanzó el hito de la primera soldadura final
Uno de los momentos decisivos de la construcción llegó en agosto de 2025, cuando los trabajadores realizaron la última soldadura del primer tramo de 32 kilómetros.
Ese momento permitió pasar de la fase principal de construcción a las etapas de pruebas, puesta en servicio y conexión con los primeros productores y consumidores.
Posteriormente, el gasoducto fue sometido a pruebas y recibió su primera carga de hidrógeno. En enero de 2026, Gasunie informó que había introducido 32 toneladas de hidrógeno verde para llenar la tubería de 32 kilómetros y llevarla a las condiciones necesarias de operación.
Esto convirtió a la infraestructura en algo más que una obra de construcción: comenzó a funcionar como un elemento real de la cadena de suministro de hidrógeno de Rotterdam.
Rotterdam, un punto estratégico para el hidrógeno europeo
La elección de Rotterdam no es casual. El puerto es uno de los principales centros industriales y logísticos de Europa y concentra refinerías, plantas químicas, terminales energéticas y numerosas empresas que utilizan hidrógeno en sus procesos.
Durante décadas, buena parte de ese hidrógeno se ha producido a partir de combustibles fósiles. La estrategia actual busca sustituir progresivamente parte de ese suministro por hidrógeno producido mediante electricidad renovable o por otras formas de hidrógeno de bajas emisiones.
La nueva red permite crear una conexión entre los lugares donde se produce el hidrógeno y las industrias que lo necesitan.
Esto es fundamental porque producir hidrógeno limpio no es suficiente. También hace falta infraestructura para almacenarlo, transportarlo y entregarlo de manera constante a los consumidores industriales.
El papel de la electrólisis y la energía eólica
Uno de los elementos centrales de la estrategia de Rotterdam es la construcción de grandes electrolizadores.
Estos equipos utilizan electricidad para separar las moléculas de agua en hidrógeno y oxígeno. Cuando la electricidad procede de fuentes renovables, como la energía eólica, el hidrógeno producido puede clasificarse como hidrógeno renovable o verde, dependiendo de los criterios regulatorios aplicables.
En la Maasvlakte se está desarrollando precisamente este tipo de infraestructura.
Uno de los proyectos más importantes es Holland Hydrogen 1, de Shell, un electrolizador de aproximadamente 200 megavatios destinado a producir hidrógeno renovable. El proyecto está conectado a la infraestructura de hidrógeno y su producción está destinada, entre otros usos, a las instalaciones industriales de Shell en Pernis.
A este proyecto se suma ELYgator, de Air Liquide, otro electrolizador de 200 megavatios que está siendo desarrollado en la Maasvlakte. La instalación está prevista para producir alrededor de 23.000 toneladas de hidrógeno al año y utilizar electricidad procedente de fuentes renovables. Su entrada en funcionamiento está prevista para finales de 2027.
La existencia de estos proyectos refuerza la importancia de la nueva tubería, porque crea una vía para transportar el hidrógeno desde las instalaciones productoras hacia los grandes consumidores.
La primera conexión industrial ya se realizó
El avance de la infraestructura no se limita a la construcción de la tubería.
En marzo de 2026, Hynetwork informó que había conectado el primer gran productor de hidrógeno a la red nacional. Se trató de Holland Hydrogen 1, mediante una conexión que la compañía describió como la primera conexión directa de un productor de hidrógeno verde con la infraestructura nacional.
La conexión es especialmente relevante porque permite integrar producción y transporte dentro de una misma cadena energética.
El modelo previsto es relativamente sencillo: el hidrógeno producido en la Maasvlakte entra en la red, circula por la tubería y puede llegar a consumidores industriales situados en otras partes del puerto.
En el futuro, otros productores y consumidores podrán conectarse al sistema.
El gasoducto tiene capacidad para crecer
Una característica importante del diseño es que la infraestructura no fue pensada únicamente para atender a un solo productor o consumidor.
El tramo de 32 kilómetros cuenta con conexiones que permitirán incorporar nuevos usuarios. Hynetwork señala que existen varios puntos previstos para futuras conexiones, de manera que más empresas puedan integrarse a la red a medida que aumente la producción y la demanda de hidrógeno.
Esto es importante porque la economía del hidrógeno depende de crear un mercado suficientemente grande.
Si cada empresa tuviera que construir su propia tubería entre una planta productora y una instalación industrial, los costos serían mucho mayores. Una red compartida permite que varios productores y consumidores utilicen la misma infraestructura.
¿Por qué el hidrógeno es importante para la industria?
El hidrógeno es considerado una de las alternativas para reducir las emisiones de sectores industriales que resultan difíciles de electrificar directamente.
Algunas industrias necesitan temperaturas muy elevadas o utilizan el hidrógeno como materia prima, lo que limita las posibilidades de sustituirlo simplemente por electricidad.
Entre los sectores que pueden utilizar hidrógeno se encuentran las refinerías, la industria química, la producción de acero, determinados procesos de alta temperatura y algunos segmentos del transporte pesado.
En Rotterdam, la necesidad es especialmente significativa. Hynetwork señala que los veinte mayores consumidores industriales de hidrógeno del área portuaria utilizan conjuntamente alrededor de 500.000 toneladas al año, lo que muestra la magnitud del mercado potencial.
La nueva infraestructura busca precisamente facilitar la sustitución progresiva de hidrógeno convencional por alternativas con menores emisiones.
Una red mucho mayor que la tubería de Rotterdam
Los 32 kilómetros inaugurados en Rotterdam son solamente el comienzo.
Hynetwork prevé desarrollar una red nacional de aproximadamente 1.200 kilómetros, que conectará diferentes regiones industriales de Países Bajos. El proyecto también contempla conexiones internacionales para integrar la infraestructura neerlandesa con Alemania y Bélgica.
La planificación contempla varias etapas.
En primer lugar, se desarrollan las redes dentro de los principales clústeres industriales. Posteriormente, se construirán las conexiones entre esos núcleos.
Hynetwork ha señalado que las infraestructuras de los principales clústeres industriales deberían estar disponibles antes de 2030 o alrededor de ese año, mientras que la interconexión completa de la red nacional se extendería posteriormente.
Por tanto, el proyecto de Rotterdam debe entenderse como una pieza inicial de una infraestructura energética de dimensiones nacionales y europeas.
También habrá reutilización de antiguos gasoductos
La transición hacia el hidrógeno no implica necesariamente construir los 1.200 kilómetros desde cero.
Hynetwork explica que una parte importante de la futura red podrá desarrollarse mediante la reutilización de determinadas tuberías de gas natural existentes, mientras que en los lugares donde esto no sea técnicamente posible se instalarán nuevas conducciones.
Esta estrategia puede reducir la necesidad de construir infraestructura completamente nueva y aprovechar corredores energéticos que ya existen.
En Rotterdam, sin embargo, el primer tramo representa una infraestructura nueva construida específicamente para el transporte de hidrógeno.
La conexión con Alemania y Bélgica
La importancia del proyecto también trasciende las fronteras neerlandesas.
Países Bajos aspira a convertirse en uno de los principales centros europeos para la producción, importación, almacenamiento y distribución de hidrógeno.
Rotterdam tiene una ventaja logística debido a su posición como gran puerto internacional. La infraestructura puede facilitar tanto el movimiento de hidrógeno producido dentro del país como la futura entrada de hidrógeno procedente de otros mercados.
La conexión con Alemania y Bélgica permitiría integrar los centros industriales de Europa noroccidental y crear un mercado transfronterizo.
En este contexto también aparece el Delta Rhine Corridor, un conjunto de proyectos de infraestructura energética destinado a mejorar las conexiones entre Rotterdam, otras regiones neerlandesas y Alemania. El hidrógeno constituye uno de los componentes estratégicos de este corredor.
¿Qué significa para la transición energética europea?
La puesta en funcionamiento de la tubería de Rotterdam representa un cambio importante porque demuestra que la infraestructura necesaria para una economía del hidrógeno ya está pasando de la fase de planificación a la operación.
Sin embargo, la infraestructura por sí sola no garantiza el desarrollo de un mercado de hidrógeno.
Será necesario aumentar la producción, asegurar suficiente electricidad renovable, desarrollar almacenamiento, establecer conexiones internacionales y conseguir que las empresas industriales adopten contratos de suministro a largo plazo.
Gasunie también ha advertido que el desarrollo del mercado europeo del hidrógeno ha sido más lento de lo esperado, por lo que la expansión de la infraestructura dependerá de la evolución de la demanda, las inversiones y el marco regulatorio.
Un nuevo modelo energético para Rotterdam
La transformación que se está produciendo en Rotterdam refleja un cambio más amplio en el papel que desempeñan los grandes puertos europeos.
Durante décadas, Rotterdam fue uno de los principales puntos de entrada y distribución de petróleo, gas y otros combustibles fósiles en Europa. Ahora busca aprovechar su infraestructura industrial, capacidad logística y conexiones internacionales para convertirse también en un centro de energías bajas en carbono.
El hidrógeno ocupa un lugar central en esa estrategia.
La combinación de grandes electrolizadores, energía eólica marina, infraestructura de transporte y una concentración de consumidores industriales convierte al puerto en uno de los lugares con mayor potencial para desarrollar una economía del hidrógeno a gran escala.
Una infraestructura que apenas comienza a desplegar su potencial
La tubería de 32 kilómetros entre Maasvlakte y Pernis ya no es solamente un proyecto de construcción. En 2026 se convirtió en el primer tramo operativo de la red nacional neerlandesa de hidrógeno.
El 20 de mayo de 2026, el rey Guillermo Alejandro activó simbólicamente el primer tramo de la red durante el acto oficial de finalización. Con ello, el hidrógeno producido en la Maasvlakte pudo comenzar a transportarse hacia instalaciones industriales del puerto.
El verdadero alcance del proyecto, sin embargo, se medirá durante los próximos años. La meta es pasar de estos primeros 32 kilómetros a una red de unos 1.200 kilómetros que conecte las principales zonas industriales de Países Bajos con instalaciones de almacenamiento, puntos de importación y redes internacionales.
Si esos planes avanzan, Rotterdam podría convertirse en uno de los principales nodos de la futura economía europea del hidrógeno, mientras Países Bajos intenta reducir las emisiones de su industria y reforzar al mismo tiempo su posición como centro energético de Europa noroccidental.




