La imputación de cargos contra Ricardo Roa ha revelado una cronología de encuentros que la Fiscalía describe como escenarios de presión indebida. Lejos de las salas de juntas formales, el ente acusador sitúa momentos clave de esta trama en lugares cotidianos, como un restaurante en el norte de Bogotá, donde se habrían impartido instrucciones que hoy tienen al presidente de Ecopetrol ante la justicia.
De acuerdo con el relato de la fiscal del caso, el 20 de agosto de 2024 fue una fecha determinante. Tras una sesión de la junta directiva de Hocol, Ricardo Roa y Luis Enrique Rojas, presidente de dicha filial, se desplazaron al restaurante Flora. En ese almuerzo, de manera informal pero directa, Roa le habría manifestado a Rojas la necesidad de asignar el proyecto de regasificación Chuchupa-Ballena LNG a la empresa GAXI ESP S.A.S., propiedad de Juan Guillermo Mancera.
Pero no fue el único encuentro. La Fiscalía detalla que entre septiembre y octubre de 2024, tras otra sesión de junta en las oficinas de Ecopetrol, Roa pidió a Rojas permanecer a solas para ratificar la orden. Estas «instrucciones indebidas» habrían vulnerado los principios de transparencia y autonomía de la filial.
El ente investigador sostiene que Roa actuó en contravía de sus deberes funcionales entre agosto de 2024 y enero de 2025. El objetivo era claro: utilizar su jerarquía para asegurar que los intereses particulares de Mancera prevalecieran sobre los procesos técnicos de contratación. Estos detalles operativos, respaldados por testimonios y registros de reuniones, constituyen la base del delito de tráfico de influencias de servidor público que hoy mantiene en vilo la estabilidad administrativa de la estatal petrolera.




