La caída de Racing en 2026 es tan pronunciada como inesperada para un club que venía de una racha histórica. En noviembre de 2024 ganó la Copa Sudamericana venciendo a Cruzeiro 3-1 en la final de Asunción, su primer título internacional desde 1988, y en 2025 llegó a semifinales de la Copa Libertadores y fue subcampeón del Torneo Clausura bajo Gustavo Costas. Sin embargo 2026 fue un descalabro completo: arrancó el Apertura con tres derrotas consecutivas, no ganó ningún clásico importante, quedó eliminado en la fase de grupos de la Copa Sudamericana al empatar con Caracas en el Cilindro cuando necesitaba ganar, y terminó el primer semestre sin pelear por nada, ocupando el puesto 16 de la tabla anual a nueve puntos de la zona de Copa Libertadores 2027.
Ese desastre le costó el cargo a Gustavo Costas y trajo a Juan Pablo Vojvoda, quien llegó en junio con la misión de rescatar una temporada que amenazaba con ser la peor de Racing en años. El Clausura es la última oportunidad de la Academia para recuperar terreno en la tabla anual, clasificar a algún torneo internacional 2027 y darle a su afición una razón para ilusionarse después de meses de decepciones. Con 24 puntos acumulados y a dos del acceso a la Copa Sudamericana, el objetivo es claro y alcanzable, pero el margen de error es mínimo. Vojvoda arrancó con dos victorias seguidas y eso es exactamente el tipo de señal que la hinchada de Racing necesitaba para volver a creer.




