No toda la innovación debe estar ligada a Silicon Valley, Asia o Europa. América Latina también ha sabido posicionarse como un actor con capacidad real de generar modelos estratégicos propios, todo desde el concepto del «Océano azul».
Los «océanos azules» son estrategias que proponen crear espacios de mercado poco disputados mediante la diferenciación y la optimización de costos. Han cobrado relevancia en la región como una alternativa para competir sin entrar en dinámicas tradicionales de rivalidad directa. En lugar de querer entrar al juego de modelos de negocio que ya existen, se prefiere reconstruir los límites del mercado a partir de nuevas propuestas de valor.
«La estrategia de “Océano Azul” adquiere un relieve singular en la era digital cuando observamos cómo empresas latinoamericanas logran abrir espacios competitivos donde antes solo había límites», explica Manuel Antonio Fernández-Villacañas Marín, director del programa de Supply Chain Management & Logistics de EAE Business School. «Como ejemplos paradigmáticos está la colombiana Rappi, que transformó las fricciones urbanas en arquitecturas de valor y en una super app pionera».
Esta reflexión empresarial fue uno de los ejes del LATAM Tour 2026 de EAE Business School, donde se analizaron casos reales de América Latina en general y de Colombia en particular para entender cómo las empresas pueden aplicar este tipo de estrategias en contextos complejos y altamente dinámicos.
Según el experto, presentar estos casos de éxito a los nuevos talentos del país permite replantear el papel de América Latina en la economía global.
«Latinoamérica es una gran receptora de innovación, pero también generadora de modelos estratégicos originales, profundamente adaptados a las condiciones socioeconómicas de la región y, al mismo tiempo, capaces de proyectarse globalmente», agrega el experto de EAE Business School.
El análisis que Fernández-Villacañas Marín se enfocó en la capacidad de las empresas para leer su entorno y convertir problemáticas cotidianas en soluciones escalables. Rappi, como un ejemplo que ha escalado globalmente, destaca por esa capacidad para transformar fricciones estructurales (congestión urbana, informalidad comercial, limitaciones en infraestructuras de pago) en fuentes de ventaja competitiva.
Este enfoque de los «Océanos azules» también amplía la comprensión de lo que significa innovar en la región. Aunque abundan casos exitosos dentro de las startups tecnológicas o los modelos digitales avanzados, el «Océano azul» se plantea como una herramienta accesible para cualquier organización que busque redefinir su mercado, y que puede ser exitosa sin que implique presupuestos exorbitantes. La estrategia está por encima del capital, lo que representa una oportunidad de oro para cientos de emprendimientos nacionales que podrían cambiar la lógica de su entorno solo con observar y encontrar una solución novedosa que nadie más ha detectado.
En ese sentido, el recorrido académico de EAE Business School también planteó preguntas clave sobre el futuro del ecosistema empresarial latinoamericano: cómo transformar restricciones en oportunidades, qué rol juegan factores como la logística o la identidad cultural, y cómo formar líderes capaces de replicar estos modelos.
Como concluye el experto de la universidad española, América Latina, y Colombia como caso destacado, han sabido involucrarse en la conversación global sobre innovación construyendo su propio camino.



