El presidente de Colombia, Gustavo Petro, expresó un fuerte rechazo al ataque militar lanzado por Estados Unidos e Israel contra Irán, y cuestionó directamente la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, al considerar que pone en grave riesgo la paz mundial. En ese marco, Petro pidió de manera urgente que Naciones Unidas se reúna de inmediato para pronunciarse a favor de una salida pacífica al conflicto.
El pronunciamiento del mandatario colombiano se dio en medio de una rápida escalada militar en Medio Oriente, marcada por explosiones en Teherán, la respuesta iraní con misiles y drones contra Israel, y ataques a bases estadounidenses en distintos países de la región. Como consecuencia directa de esta situación, varios Estados cerraron su espacio aéreo al tráfico civil, mientras aerolíneas internacionales anunciaron la suspensión de vuelos hacia Oriente Medio, reflejando la gravedad del momento.
En un mensaje público, Petro fue contundente al afirmar que Trump se equivocó con esta decisión, y enmarcó su postura en una defensa ética y humanitaria. Según el jefe de Estado colombiano, la paz del mundo debe ser la causa común de toda la humanidad, y la vida debe estar por encima de cualquier interés geopolítico o militar. Subrayó que la paz y la vida constituyen los fundamentos esenciales de la existencia humana, y que ninguna acción bélica puede justificarse desde esa perspectiva.
Además, Petro reclamó una respuesta inmediata y firme de Naciones Unidas, a la que calificó como impotente frente a los grandes conflictos globales. En su declaración, vinculó el conflicto actual con la necesidad de frenar la proliferación de armas nucleares, y fue más allá al plantear un desarme total a escala global, afirmando que dichas armas no solo no deben expandirse, sino que deben ser destruidas completamente.
El contexto del conflicto se remonta a la ofensiva militar anunciada por Trump durante la madrugada, presentada como una operación de gran envergadura destinada a “eliminar amenazas inminentes” contra Estados Unidos. Aunque esa explicación no logró un respaldo mayoritario en la comunidad internacional, el presidente estadounidense insistió en que Irán no puede poseer un arma nuclear. En la misma línea, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sostuvo que la operación busca “eliminar la amenaza existencial” que, según su gobierno, representa la República Islámica de Irán.
En el terreno, los efectos del ataque fueron visibles en Teherán, donde se observó una columna de humo sobre el barrio Pasteur, zona estratégica en la que se ubican la residencia del líder supremo iraní, Alí Jamenei, y la sede de la presidencia. También se reportaron graves afectaciones en las comunicaciones, con llamadas telefónicas fuera de servicio y un corte generalizado de internet, situación confirmada por la plataforma especializada NetBlocks.
La escalada dejó además un saldo trágico de víctimas civiles. Autoridades locales informaron la muerte de 24 menores de edad tras un ataque israelí que impactó una escuela en el sur de Irán, uno de los hechos más graves reportados hasta el momento. Paralelamente, Emiratos Árabes Unidos confirmó la muerte de un civil en Abu Dabi, producto de la caída de restos de misiles, mientras se registraban explosiones en Jerusalén y en varios países del Golfo Pérsico.
Esta nueva crisis internacional se produce luego de que fracasara una ronda de conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán en Ginebra, el jueves 26 de febrero, que terminó sin acuerdo. El colapso de esas negociaciones había dejado el escenario diplomático debilitado, y ahora la ofensiva militar refuerza el temor de que el conflicto derive en una guerra regional de mayor alcance, con consecuencias imprevisibles para la estabilidad global.

