Por Ricaurte Losada Valderrama
Cuando se va a elegir gobernantes se deben tener presentes muchos aspectos, entre ellos, su grado de formación, experiencia y conocimiento del Estado; su personalidad y propuestas, así como las posibilidades de realización de ellas y de unión de la Nación para conducirla en torno de su mejor destino.
Pero ante todo, conocer y analizar la propuesta y, la de Paloma, está centrada en la misma dirección de la del presidente Uribe: la seguridad, que nos sacó de la cárcel en que se había convertido Colombia y para la cual vamos ahora a pasos agigantados.
Además, Paloma incentivará la inversión, indispensable para el desarrollo; buscará que a través de la cancillería se vendan los productos colombianos, para revertir la salida del país de 6000 megaricos que se han ido en este Gobierno; sacará la burocracia improductiva de Petro; solo perseguirá a los violentos; buscará un sistema pensional que pensione más gente; recuperará la salud; hará la revolución de las energías para hacer, como lo tenemos, las condiciones para convertir a Colombia en potencia energética.
Hará una revolución de la inteligencia artificial y de la tecnología, colocándola al servicio de la fuerza pública; gobernará para todos. En fin, con un programa integral, tomará decisiones difíciles, como se necesitan y eso no se lograría con una visión repotenciada de estos cuatro años.
Y sabe bien que el planeta vive la era de la incertidumbre y que Colombia no está lejos del derrumbe. Tiene tenacidad, experiencia con juventud y el inmenso desafío de ser la primera mujer que podrá llegar al poder en Colombia.
En cuanto a mi apoyo al centro-derecha, lo resumo teniendo presente que Petro ha lacerado las banderas de la izquierda seria y responsable. Por ejemplo, volvió burocracia el presupuesto -dedicó la plata del Estado a la politiquería-. Ni siquiera ha mencionado reformas estructurales que son indispensables.
Además, hay un aumento exponencial de la corrupción y una inseguridad galopante. Volvemos a estar en manos de los grupos al margen de la Ley y del narcotráfico en grado superlativo, que crecieron por el fracaso de la Paz Total y que convirtió a delincuentes en gestores de paz, mientras seguían delinquiendo, pero promoví al comienzo del Gobierno esta iniciativa, haciendo ver que era un imposible transitorio.
Colombianos: nos estamos jugando el futuro completo. Es un momento crucial de nuestra historia, propicio para cuidarnos de no llegar a los desastres del radicalismo, que entre otras consecuencias nos hizo perder a Panamá, pues el de Petro y Cepeda es integral, siendo este más radical y fanático que aquel.
Como si fuera poco, Cepeda no dice nada de la guerrilla y sigue promoviendo la constituyente que promoví por más de treinta años, pero dejé de hacerlo desde que se propuso por fuera del marco constitucional.
Por lo expresado y por mucho más, hace rato me aparté del cambio ineficiente, destructivo y polarizador que, en general, descompuso más lo que ya estaba descompuesto. Además, soy socialdemócrata, no mamerto.
La necesidad de profundos cambios que llevó a Petro al poder sigue pendiente, pero no propiciando que la Nación se derrumbe y que con la desinstitucionalización buscada se sigan sentando bases para abatir la democracia e intentar una dictadura.
@ricaurtelosada



