Graves niveles de contaminación golpean al sector de Mochuelo, en la localidad de Ciudad Bolívar, donde residentes enfrentan una crisis ambiental que impacta su salud y su economía. Mediciones realizadas desde 2020 por la Corporación Autónoma Regional (CAR) revelan registros que superan indicadores de zonas con actividad minera, una señal alarmante sobre la calidad del aire en este punto del sur de Bogotá. La comunidad convive a diario con nubes de polvo que cubren viviendas, comercios y vías principales.
En el polígono de Mochuelo funcionan más de 30 ladrilleras, además de actividades relacionadas con combustibles y un flujo constante de vehículos de carga pesada. Estos factores incrementan la presencia de material particulado PM10 en el ambiente. El vicerrector de Investigaciones de la Universidad del Meta, Cristián Julián Díaz, advierte que la exposición prolongada a estas partículas afecta directamente el sistema respiratorio y puede desencadenar enfermedades pulmonares crónicas. La situación exige acciones inmediatas y coordinadas.
Aire irrespirable
En barrios como San Joaquín, el polvo invade cada espacio. Los habitantes cubren su rostro con tapabocas o con las manos para intentar filtrar la tierra que levantan los camiones sobre vías destapadas. “Vivimos en un tierrero”, repiten varios vecinos, quienes describen un entorno donde respirar se convirtió en un desafío cotidiano.
María Orjuela asegura que su salud se deterioró por la polvareda constante. Afirma que las gripes y afecciones respiratorias se volvieron frecuentes entre niños y adultos mayores. “No hay pulmón que aguante y cada día es peor”, expresa con angustia.
Impacto social
La contaminación también golpea el sustento de las familias. María tuvo que cerrar temporalmente su negocio de venta de pollo porque el polvo cubría los alimentos y alejaba a los clientes. La disminución de ingresos aumentó la incertidumbre económica en su hogar.
El Distrito identificó 46 tramos viales sin pavimentar en la zona. Aunque anunció intervenciones, los residentes sostienen que los reparches no soportan el peso de los vehículos pesados y se deterioran con rapidez. Mientras las autoridades evalúan soluciones estructurales, la comunidad continúa expuesta a un ambiente saturado de partículas y a una calidad de vida cada vez más frágil.

