Por Mauricio Fernando Muñoz Mazuera
Tristemente el pasado fin de semana fue uno de los más violentos en nuestro municipio de Pasto, por un lado feminicidios, accidentes de tránsito, homicidios, trifulcas y demás estuvieron al orden del día en el municipio, para quienes tienen que ver con el tema de los datos, como el observatorio del delito, son números, pero para las familias de las personas involucradas en estas tristes situaciones, son dolores terribles y finales irracionales a historias de vida.
Algunas de estas dificultades se presentaron por temas pasionales, cuando se tiene una pareja, tiempo, esfuerzo, dedicación y demás, se ponen en esa persona, que paso de ser un simple desconocido, a convertirse en una parte importante de la vida de su pareja, sin embargo, la no presencia de esta persona por diferentes circunstancias, como la falta de amor, la rutina, la distancia o la incompatibilidad de caracteres, debe ser llevada con madurez y entereza pues, como dice la máxima, “Lo que algún día comienza, de la misma manera, termina”. No tenemos que dejarnos llevar por la irracionalidad del momento o de la circunstancia, tenemos que demostrar nuestra racionalidad por encima de todo, y aceptar la decisión tomada, puesto que, más vida nos queda, más personas nos rodean, mas momento lindos se avecinarán, poner fin a algo es doloroso, desde niños sabemos de eso, pero tenemos que absortarnos del dolor y al igual que Pandora en la mitología, asirnos de la esperanza de que un mejor futuro vendrá, y por el amor que se tuvo, soltar las amarras y pasar página.
El segundo tópico que deseo resaltar, y es un llamado a los jóvenes y adultos, es a saber vivir la vida, no es necesario que el licor o las sustancias psicoactivas medien para que disfrutemos de un momento de diversión, es más, el consumo de estas pueden acarrearnos mayores dificultades de las que se tiene y que pueden marcar de forma permanente la vida. Jóvenes, no todo es rumba, diversión y libertinaje, todo pasa, todo cambia, todo se transforma, al igual que decía el filósofo, “El agua del rio no es la misma, pues al pasar de un lugar a otro, toma características del lugar”, así es la vida de todos nosotros, nuestra vida se transforma con las experiencias que afrontemos, la ternura del niño nos ha servido para sobrellevar la juventud, la efervescencia de la juventud nos mantiene altivos en la madurez, y todo lo vivido en estas etapas se vuelve energía para la última etapa de la existencia, así que, no temamos vivir libres, pero no seamos esclavos del libertinaje y la locura pasajera.
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Finalmente mi reflexión final es para quien se siente abatido o abatida y mira la muerte como una salida para esta existencia, la vida no es un problema, la vida es un amasijo de costosas alegrías, pero al fin de cuentas, alegrías, el dolor, el sufrimiento, el padecimiento en muchas ocasiones suceden por nuestra mal gestión de la situación, y tengan la seguridad que todo tiene solución, un embarazo no deseado, después será la alegría de una familia, la falta de empleo podrá ser el germen para una gran idea de negocios, una mala nota o la perdida de una materia puede ser la excusa para mejorar nuestro desempeño escolar, la depresión puede ser contrarrestada con el dialogo y la fraternidad, por eso hay que saber vivir la vida, no volverse dependiente de nada ni de nadie, porque si fuese indispensable para la misma, tengan la seguridad que Dios, nos hubiese mandando con ese elemento desde nuestro nacimiento.
La vida debe vivirse y por ende, afrontarse, ponerle la cara al mal momento, reír cuando se deba, llorar cuando sea el momento y disfrutar de ella. El vaso puede estar medio lleno, o medio vacío, todo depende de nuestra visión, “Carpe Díem, aprovecha el día”




