El barrio Pandiaco, al norte de Pasto, vive una creciente preocupación por las constantes peleas y enfrentamientos entre grupos de jóvenes, que se están volviendo cada vez más comunes en la zona. La violencia, que antes se limitaba a discusiones y amenazas, ha escalado a agresiones físicas, desatando el temor y la incertidumbre entre los residentes.
En las últimas semanas, los vecinos han sido testigos de altercados violentos que involucran a jóvenes de distintas edades. Lo que en un principio eran simples disputas entre individuos, ahora se ha convertido en una preocupación generalizada debido a la frecuencia e intensidad de los enfrentamientos. “Antes solo oíamos gritos o amenazas, pero ahora los enfrentamientos son con piedras, palos e incluso cuchillos”, afirmo Ronald Díaz, denunciante.
Discusiones
Los residentes del sector aseguran que las peleas son cada vez más recurrentes, especialmente en horas de la noche. Grupos de jóvenes se agrupan en distintas esquinas del barrio, muchos de ellos bajo el influjo de sustancias psicoactivas, lo que parece incrementar la agresividad y la violencia. Las discusiones por razones menores rápidamente se transforman en enfrentamientos físicos que alteran la tranquilidad de los vecinos. “Es un problema que viene creciendo desde hace meses. Cada vez más jóvenes se están uniendo a las peleas, y la situación se está saliendo de control. Lo peor es que, en muchas ocasiones, ni siquiera sabemos la razón de las riñas, pero los daños físicos son visibles”, agregó otro vecino, quien también expresó su preocupación por la falta de espacios adecuados para que los jóvenes puedan canalizar su energía de manera positiva.



