Miles de migrantes y refugiados en Colombia continúan enfrentando múltiples barreras para reconstruir sus vidas, en medio de condiciones marcadas por la inseguridad, la falta de acceso a derechos y los retrasos en procesos administrativos. Así lo advirtió la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en el país, durante el lanzamiento del Informe Anual 2026 de Amnistía Internacional sobre la situación global de los derechos humanos.
Situación
El organismo internacional señaló que, más allá de las cifras, la situación de esta población está atravesada por riesgos constantes, especialmente en rutas de tránsito y zonas de frontera donde operan grupos armados no estatales. En estos corredores, muchas personas quedan expuestas a amenazas como extorsiones, trata de personas, restricciones a la movilidad y diversas formas de violencia.
La ONU enfatizó que aún persisten vacíos de protección y obstáculos institucionales que dificultan el acceso a derechos básicos. Entre los principales desafíos se encuentran los sistemas de asilo y regularización, procesos clave para garantizar servicios esenciales como salud, educación, empleo formal y protección estatal. Cuando estos mecanismos no funcionan de manera eficiente, miles de personas quedan atrapadas en condiciones de informalidad y alta vulnerabilidad.
En regiones fronterizas, la situación se agrava debido a la presencia de estructuras ilegales que ejercen control territorial. Muchas familias migrantes llegan sin recursos ni redes de apoyo, lo que aumenta su exposición a riesgos y limita sus posibilidades de integración o tránsito seguro.
Riesgos
Además, el organismo llamó la atención sobre los riesgos que enfrentan líderes sociales y defensores de derechos dentro de comunidades migrantes, quienes en muchos casos son objeto de amenazas y presiones por su labor.
La ONU reiteró un principio fundamental del derecho internacional: la protección de los derechos humanos no depende del estatus migratorio. Es decir, todas las personas, independientemente de su situación legal, deben recibir garantías y trato digno por parte de las autoridades.
Colombia, como uno de los principales países receptores de población migrante en la región, enfrenta un reto significativo que exige respuestas institucionales integrales. Aunque se han implementado medidas importantes, persisten desafíos operativos y financieros que dificultan una atención efectiva.
Finalmente, Naciones Unidas subrayó la necesidad de traducir los compromisos en acciones concretas que garanticen la protección real de esta población. Detrás de cada cifra hay historias de vida que reflejan la urgencia de construir entornos seguros, inclusivos y libres de discriminación.


