El calor extremo, la sequedad acumulada y los fuertes vientos mantienen en alerta a varios países del sur de Europa. Grecia e Italia han registrado temperaturas superiores a 40 °C durante los episodios más intensos del verano, mientras las autoridades refuerzan las medidas de prevención ante el riesgo de nuevos incendios forestales. En Grecia, un incendio obligó a evacuar a cientos de personas en la localidad turística de Siviri, en Halkidiki.
El sur de Europa afronta un verano marcado por el calor extremo
Europa atraviesa uno de los veranos más difíciles de los últimos años en materia de calor e incendios forestales. Durante las últimas semanas, las sucesivas olas de calor han dejado temperaturas excepcionalmente elevadas, una fuerte sequedad de la vegetación y condiciones favorables para la rápida propagación de las llamas.
Grecia e Italia se encuentran entre los países mediterráneos que han experimentado algunos de los episodios más intensos. Aunque las temperaturas máximas no son idénticas en todas las regiones ni se mantienen de forma permanente por encima de los 43 °C, ambos países han registrado valores superiores a los 40 °C durante las principales fases de calor de este verano.
La situación ha adquirido especial gravedad debido a que el calor se combina con otros factores meteorológicos, como la ausencia prolongada de lluvias, la baja humedad y los fuertes vientos. Estas condiciones pueden convertir un pequeño foco en un incendio difícil de controlar en cuestión de minutos.
El riesgo no es solamente meteorológico. La combinación de vegetación seca, altas temperaturas y viento también aumenta la posibilidad de que los incendios alcancen zonas habitadas, carreteras, instalaciones turísticas y áreas de gran importancia ambiental.
Grecia alcanzó los 43,5 °C durante el episodio más intenso de julio
Uno de los episodios más extremos ocurrió el 22 de julio de 2026, cuando Grecia experimentó el punto máximo de una intensa ola de calor.
De acuerdo con los datos del Observatorio Nacional de Atenas y su red meteorológica meteo.gr, la temperatura llegó a 43,5 °C en Lefkochori, en la región de Fthiotida. Además, 28 estaciones meteorológicas superaron los 40 °C y 138 registraron temperaturas superiores a 37 °C.
El episodio afectó especialmente a zonas del centro y sur del país, además de Creta. Las condiciones fueron consideradas especialmente peligrosas porque el calor coincidió con factores que favorecen la aparición y propagación de incendios.
Las autoridades griegas llegaron a establecer los niveles máximos de alerta por incendios en varias regiones. En zonas como Ática, Beocia, Ftiotida, Argólida y Corintia se declaró el nivel de peligro extremo, mientras otras áreas quedaron bajo niveles de riesgo muy elevado.
La situación también llevó a imponer restricciones sobre determinadas actividades al aire libre durante las horas de mayor calor, con el objetivo de reducir tanto los riesgos para la salud como la posibilidad de provocar accidentalmente nuevos incendios.
Los incendios vuelven a golpear Grecia en agosto
La preocupación no desapareció con el descenso de las temperaturas máximas. En agosto, Grecia volvió a quedar en el centro de la emergencia europea por los incendios forestales.
El caso más reciente se produjo en Siviri, en la península de Halkidiki, donde un incendio forestal avanzó hacia zonas habitadas y turísticas durante el 13 de agosto.
Más de 300 residentes y turistas fueron evacuados por mar, mientras más de 140 bomberos trabajaban para controlar las llamas. En las operaciones participaron también nueve aeronaves y siete helicópteros. Un bombero resultó herido durante las labores de emergencia.
La situación fue especialmente complicada por los fuertes vientos, que favorecieron la propagación del fuego y dificultaron las labores de extinción.
Las imágenes difundidas desde la zona mostraron grandes columnas de humo y llamas aproximándose a viviendas y establecimientos turísticos, en un momento especialmente delicado debido a la gran cantidad de visitantes que se encuentran en Grecia durante la temporada de verano.
Grecia mantiene niveles elevados de riesgo de incendios
La situación continúa siendo vigilada por las autoridades. El mapa oficial de prevención de incendios de Grecia mantiene distintas zonas bajo niveles elevados de riesgo y contempla categorías que van desde riesgo alto hasta peligro muy alto y extremo.
Para el 15 de agosto, el Ministerio de Crisis Climática y Protección Civil griego ha previsto riesgo muy alto, categoría 4, en la región de Ática, incluyendo la isla de Citera.
La clasificación es importante porque no depende exclusivamente de la temperatura. Los mapas de peligro de incendios tienen en cuenta diferentes variables que determinan qué tan fácilmente puede iniciarse un fuego y, sobre todo, qué tan rápido podría propagarse.
Por eso, una jornada con temperaturas algo menores que durante una ola de calor puede seguir presentando un riesgo considerable si la vegetación permanece extremadamente seca y aparecen vientos fuertes.
Italia también ha soportado temperaturas superiores a 40 °C
Italia ha experimentado igualmente varios episodios de calor extremo durante el verano de 2026.
Durante la tercera ola de calor del verano, a mediados de julio, las previsiones llegaron a situar las máximas entre 44 °C y 46 °C en sectores de Cerdeña y Sicilia, mientras que otras zonas del centro y sur del país también alcanzaron valores muy elevados.
Posteriormente, durante la cuarta ola de calor, la situación volvió a intensificarse.
El 4 de agosto, Italia colocó por primera vez durante 2026 a las 27 principales ciudades incluidas en su sistema de vigilancia bajo alerta roja por calor. La medida reflejaba un riesgo sanitario elevado provocado por temperaturas persistentemente altas.
Días después, algunas zonas de Emilia-Romaña superaron los 40 °C y una estación situada en Bagnacavallo, cerca de Rávena, registró 42,8 °C.
Estos registros muestran por qué hablar de una crisis de calor en el Mediterráneo no significa necesariamente que todas las regiones estén alcanzando simultáneamente 43 °C. El fenómeno se caracteriza por episodios sucesivos, con máximas que varían considerablemente entre regiones y días.
El riesgo de incendios no depende solamente del termómetro
Uno de los principales errores al hablar de incendios durante una ola de calor es asociarlos únicamente con temperaturas extremas.
El peligro aumenta cuando varios factores coinciden.
Entre ellos están:
- Temperaturas elevadas, que aceleran la pérdida de humedad de la vegetación.
- Sequía prolongada, que deja los bosques y campos en condiciones altamente inflamables.
- Baja humedad relativa, que favorece el secado de hojas, ramas y pastizales.
- Vientos fuertes, capaces de transportar brasas y extender las llamas rápidamente.
- Vegetación seca, que proporciona una gran cantidad de material combustible.
- Actividad humana, que puede provocar incendios mediante quemas, maquinaria, cigarrillos, barbacoas u otras fuentes de ignición.
La combinación de estos elementos puede ser más peligrosa que una temperatura extrema aislada.
Un estudio publicado recientemente en Scientific Reports encontró que las condiciones meteorológicas favorables para incendios se han intensificado considerablemente en el sur de Europa. En amplias zonas de Italia, Grecia, Francia y la península ibérica, los días de verano caracterizados por condiciones extremas favorables para incendios aumentaron de manera significativa entre 1981 y 2025.
El cambio climático agrava las condiciones para los incendios
El calentamiento global no significa que cada incendio individual sea causado directamente por el cambio climático. Sin embargo, el aumento de las temperaturas puede modificar las condiciones ambientales que permiten que los incendios sean más frecuentes, intensos y difíciles de controlar.
Los científicos han señalado que Europa se está calentando rápidamente y que los episodios de calor extremo están adquiriendo mayor frecuencia e intensidad.
En el verano de 2026, la sucesión de olas de calor ha coincidido con una temporada especialmente complicada de incendios forestales.
La Comisión Europea ha advertido sobre condiciones de peligro de incendios calificadas como “muy extremas” en amplias zonas del continente. La combinación de temperaturas superiores a las habituales, sequedad y vegetación altamente inflamable ha elevado el riesgo en diferentes países.
Una emergencia que supera las fronteras de Grecia e Italia
La situación del Mediterráneo forma parte de una crisis mucho más amplia.
Durante agosto, los incendios han afectado también a Francia, España, Croacia, Alemania, Reino Unido y otros países europeos.
En Croacia, un incendio cerca de Omiš obligó a evacuar aproximadamente a 1.200 personas y dejó una persona fallecida y decenas de heridos. En Francia, cientos de residentes tuvieron que abandonar sus hogares, mientras en España los incendios han afectado extensas superficies forestales.
En Grecia, mientras tanto, las evacuaciones en Halkidiki demostraron nuevamente el peligro que representan los incendios para las zonas turísticas.
La temporada de vacaciones aumenta además la exposición de la población. Miles de turistas se concentran en costas, islas y áreas rurales que, precisamente durante el verano, pueden presentar condiciones de vegetación seca y acceso complicado para los equipos de emergencia.
¿Qué medidas están tomando las autoridades?
La respuesta de los gobiernos combina sistemas de alerta, vigilancia meteorológica, restricciones de determinadas actividades y despliegue de recursos para combatir incendios.
En Grecia, el sistema de Protección Civil utiliza un mapa diario de riesgo que clasifica las zonas según la probabilidad y gravedad potencial de los incendios. Cuando el nivel aumenta, las autoridades pueden reforzar la vigilancia y aplicar medidas preventivas.
En Italia, el sistema de protección civil mantiene vigilancia sobre las condiciones meteorológicas y los diferentes tipos de riesgo. La alerta por calor, además, tiene un componente sanitario que busca prevenir enfermedades y muertes asociadas con las temperaturas extremas.
A escala europea, los mecanismos de cooperación permiten movilizar aviones, helicópteros, bomberos y otros recursos cuando un país necesita apoyo adicional.
La necesidad de cooperación se vuelve cada vez más importante porque varios países pueden enfrentar incendios simultáneamente, reduciendo la disponibilidad de equipos de emergencia.
La prevención se vuelve clave durante los episodios de calor
Las autoridades insisten en que una parte importante de la estrategia contra los incendios consiste en evitar que estos comiencen.
Durante los días de mayor riesgo se recomienda evitar actividades que puedan producir chispas o llamas en áreas forestales, no realizar quemas al aire libre y respetar las restricciones establecidas por las autoridades locales.
También es fundamental prestar atención a las órdenes de evacuación.
En un incendio forestal, el viento puede modificar la dirección de las llamas en muy poco tiempo. Por ello, regresar a una zona evacuada o permanecer cerca del frente de fuego puede poner en peligro tanto a los residentes como a los equipos de emergencia.
Una temporada europea marcada por temperaturas extremas
El escenario actual demuestra que el problema no se limita a una ola de calor aislada.
Grecia alcanzó 43,5 °C en julio, Italia llegó a registrar valores superiores a 42 °C en agosto y algunas zonas italianas y griegas experimentaron máximas aún mayores durante otros episodios del verano.
Mientras tanto, los incendios continúan afectando diferentes puntos del continente.
Por ello, aunque no sea correcto afirmar que todas las regiones de Grecia e Italia están superando simultáneamente los 43 °C en estos momentos, sí existe un contexto real de calor extremo, sequía y elevado riesgo de incendios que ha puesto a buena parte del Mediterráneo bajo presión.
La emergencia de Siviri es un ejemplo reciente de cómo estas condiciones pueden traducirse rápidamente en evacuaciones y pérdidas materiales.
Con las autoridades griegas manteniendo niveles elevados de alerta y Europa enfrentando nuevas jornadas de calor, la atención permanece puesta en la evolución de las temperaturas, los vientos y la humedad durante las próximas semanas.




