China se desacelera, India mantiene el liderazgo: las nuevas cifras del FMI para las economías emergentes

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Titulares alternativos:

  1. Economías emergentes enfrentan un crecimiento desigual: estas son las nuevas proyecciones del FMI
  2. El FMI actualiza sus previsiones y advierte un panorama dispar para las economías emergentes
  3. Tecnología impulsa a unas economías emergentes mientras la crisis energética frena a otras
  4. China se desacelera, India mantiene el liderazgo: las nuevas cifras del FMI para las economías emergentes
  5. El nuevo mapa económico mundial: el FMI revela quiénes crecerán y quiénes sentirán más el impacto de la crisis

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Metadescription: Nuevos datos sobre la economía emergente fueron publicados en el informe actualizado del FMI, que prevé un crecimiento desigual ante la guerra, la inflación y el auge tecnológico.

Secciones: Economía / Internacional / Finanzas / Mercados / Actualidad

Nuevos datos sobre la economía emergente fueron publicados en el informe actualizado del FMI

El Fondo Monetario Internacional (FMI) actualizó sus previsiones para la economía mundial y dejó un mensaje claro: las economías emergentes seguirán siendo fundamentales para el crecimiento global, pero su desempeño será cada vez más desigual. Mientras algunos países se benefician del auge de la inteligencia artificial, los semiconductores y las nuevas inversiones tecnológicas, otros enfrentan mayores costos energéticos, inflación, vulnerabilidad financiera y las consecuencias del conflicto en Medio Oriente.

La actualización de julio de 2026 del informe Perspectivas de la Economía Mundial proyecta que el conjunto de las economías de mercados emergentes y en desarrollo crecerá 3,8 % en 2026 y repuntará hasta 4,5 % en 2027. Las cifras reflejan una desaceleración temporal, pero también anticipan una recuperación que, según el organismo, dependerá de la evolución de los precios de la energía, la estabilidad financiera y la capacidad de cada país para adaptarse a un entorno económico marcado por dos fuerzas opuestas: la guerra y la tecnología.

Un mundo que crece, pero a diferentes velocidades

A escala global, el FMI espera un crecimiento de 3,0 % en 2026 y de 3,4 % en 2027. Aunque el panorama general se mantiene relativamente resistente, el organismo advierte que detrás de esas cifras existe una importante diferencia entre países y regiones.

Por un lado, el impacto del conflicto y el aumento de los precios de la energía están afectando especialmente a los países importadores de petróleo y a las economías con menor capacidad para absorber shocks externos. Por otro, la fuerte inversión vinculada con la inteligencia artificial está impulsando la actividad en los países que participan de manera más directa en la cadena mundial de tecnología.

El FMI resume este escenario como una economía mundial atravesada por “vientos cruzados”: la guerra representa un freno para parte de la actividad económica, mientras que el auge tecnológico se ha convertido en un factor de impulso para determinados países.

La tecnología crea nuevos ganadores entre las economías emergentes

Uno de los elementos más relevantes de la actualización es el papel que está adquiriendo la inteligencia artificial y la demanda mundial de tecnología. Las economías capaces de producir componentes electrónicos, semiconductores o de atraer inversiones relacionadas con centros de datos están recibiendo un impulso adicional.

El FMI prevé que Malasia crezca 4,7 % en 2026, favorecida por la actividad de los centros de datos y la recuperación del ciclo tecnológico mundial. Vietnam, por su parte, tendría una de las tasas de expansión más elevadas entre las grandes economías emergentes, con una previsión de 7,5 %, después de una revisión al alza impulsada por unas exportaciones tecnológicas más fuertes de lo esperado y una demanda interna sólida.

Tailandia también recibió una revisión positiva: el FMI elevó su previsión de crecimiento para 2026 en 0,4 puntos porcentuales, hasta 1,9 %, apoyada por medidas fiscales de emergencia y por las exportaciones e inversiones vinculadas con la tecnología.

Esta tendencia demuestra que el concepto de economía emergente ya no puede analizarse únicamente desde variables tradicionales como las materias primas, la mano de obra o la inversión extranjera. La posición de cada país dentro de las cadenas globales de tecnología empieza a ser un factor cada vez más determinante para explicar sus perspectivas de crecimiento.

India mantiene uno de los mayores ritmos de crecimiento

Dentro de las principales economías emergentes, India continúa destacándose por su dinamismo. El FMI proyecta un crecimiento de 6,4 % para 2026, lo que la mantiene entre las grandes economías de mayor expansión.

La previsión para este año fue revisada ligeramente a la baja debido al impacto de los mayores precios de la energía. Sin embargo, el organismo señala que la actividad económica india ha mostrado una importante capacidad de resistencia, apoyada principalmente en el consumo privado y en la fortaleza del sector de servicios.

Además, los indicadores económicos de alta frecuencia mostraron una actividad relativamente sólida antes de que el impacto energético se trasladara completamente a la economía. Para 2027, el FMI espera una recuperación adicional a medida que disminuya el efecto del shock energético.

El desempeño de India también resulta relevante para el panorama global porque las empresas y las cadenas de producción continúan diversificando sus operaciones. El FMI ha señalado que algunos sectores, especialmente el de la electrónica, se están beneficiando de este proceso.

China se desacelera, aunque mantiene un crecimiento considerable

China, otra de las grandes referencias de la economía emergente mundial, presenta un escenario diferente. El FMI proyecta que su crecimiento se desacelerará desde 5,0 % en 2025 hasta 4,6 % en 2026.

La previsión refleja el impacto de los mayores precios internacionales de la energía, pero también problemas estructurales que continúan afectando a la economía china. Entre ellos se encuentran una demanda interna débil, dificultades en el sector inmobiliario, un menor crecimiento de la productividad y los efectos demográficos derivados del envejecimiento de la población.

El organismo considera que uno de los principales desafíos para China será avanzar desde un modelo de crecimiento fuertemente apoyado en las exportaciones hacia otro con un mayor protagonismo del consumo interno.

A pesar de esta desaceleración, el tamaño de la economía china hace que cualquier variación en su crecimiento tenga consecuencias para numerosos países emergentes, especialmente aquellos que dependen de su demanda de materias primas, de sus cadenas industriales o de sus relaciones comerciales.

América Latina tendrá un crecimiento moderado

Para América Latina y el Caribe, el panorama continúa siendo más moderado. El FMI prevé que la región crezca 2,4 % en 2026 y que la expansión aumente ligeramente hasta 2,7 % en 2027.

Sin embargo, el desempeño regional no será uniforme. Brasil mantendría una actividad relativamente resistente durante 2026, aunque el crecimiento se moderaría posteriormente. México, por su parte, registraría una aceleración gradual gracias a políticas internas menos restrictivas, aunque la incertidumbre continuará limitando parte de su actividad económica.

La moderada previsión para América Latina refleja un desafío histórico de la región: lograr tasas de crecimiento más sostenidas en un contexto de productividad limitada, vulnerabilidad frente a los cambios en las condiciones financieras internacionales y una fuerte dependencia, en varios países, de los precios de las materias primas.

La inflación vuelve a ser una preocupación

El crecimiento no es el único dato relevante de la actualización del FMI. El organismo también advierte que el proceso mundial de reducción de la inflación se ha detenido.

La inflación general mundial pasaría de 4,1 % en 2025 a 4,7 % en 2026, antes de moderarse hasta 3,9 % en 2027. El aumento previsto para este año está relacionado principalmente con los mayores precios de la energía y de los alimentos.

Para las economías emergentes, este escenario puede resultar especialmente complejo. Una inflación más elevada reduce el poder adquisitivo de los hogares y puede obligar a los bancos centrales a mantener tasas de interés altas durante más tiempo. Esto, a su vez, puede encarecer el crédito para familias, empresas y gobiernos.

El problema es particularmente delicado para los países que ya cuentan con elevados niveles de deuda pública o con poco margen fiscal para responder a una nueva crisis.

Los precios de la energía dividen el panorama económico

Uno de los principales factores que explica las diferencias entre países es su relación con la energía. Los exportadores de petróleo y otras materias primas pueden recibir mayores ingresos cuando los precios aumentan, mientras que los importadores enfrentan un incremento en sus costos de producción y transporte.

El FMI considera que los países más vulnerables son aquellos que combinan una fuerte dependencia de las importaciones energéticas con una situación fiscal o financiera frágil. En esos casos, un shock de precios puede traducirse rápidamente en mayor inflación, menor crecimiento y presiones sobre las cuentas públicas.

Al mismo tiempo, algunas economías han mostrado una mayor resistencia frente a los shocks energéticos gracias a una menor intensidad energética, una participación creciente de las energías renovables y la diversificación de las fuentes de suministro.

El riesgo financiero sigue presente

Aunque las condiciones financieras se han relajado después del fuerte ajuste registrado durante abril, el FMI advierte que los mercados continúan expuestos a posibles correcciones.

Uno de los riesgos señalados es una reevaluación de las expectativas relacionadas con el sector tecnológico y la inteligencia artificial. El fuerte crecimiento de las inversiones tecnológicas ha contribuido a sostener parte de la economía mundial, pero una corrección brusca en los mercados financieros podría afectar el acceso al crédito y la confianza empresarial.

También persiste la posibilidad de un recrudecimiento de los conflictos geopolíticos. Una nueva interrupción de los suministros energéticos o un aumento considerable de los precios del petróleo tendría consecuencias especialmente importantes para las economías emergentes con menor capacidad de respuesta.

¿Qué recomienda el FMI?

Ante este escenario, el Fondo Monetario Internacional insiste en la necesidad de mantener la estabilidad de precios y, al mismo tiempo, recuperar el margen de maniobra fiscal perdido después de varios años de crisis.

El organismo considera que los gobiernos deben fortalecer su capacidad de adaptación y evitar políticas que incrementen las vulnerabilidades existentes. Para muchas economías emergentes, esto implica mejorar la sostenibilidad de la deuda, fortalecer las instituciones, aumentar la productividad y aprovechar las oportunidades relacionadas con la transformación tecnológica.

La actualización también deja una conclusión importante: no existe una única trayectoria para las economías emergentes. Países con características similares hace algunos años pueden tener ahora perspectivas muy diferentes dependiendo de su exposición a la energía, su integración en las cadenas tecnológicas, la solidez de sus finanzas públicas y su capacidad para atraer inversión.

Una recuperación prevista para 2027, pero con importantes incertidumbres

La previsión de un crecimiento de 4,5 % para las economías emergentes y en desarrollo en 2027 representa una mejora significativa frente al 3,8 % estimado para 2026. Sin embargo, el FMI deja claro que esta recuperación no está garantizada.

El escenario depende, entre otros factores, de una reducción del impacto del shock energético, de la estabilidad de los mercados financieros y de que los conflictos no se intensifiquen. También será fundamental determinar si el actual auge tecnológico logra extender sus beneficios a un mayor número de economías o si continúa concentrándose en los países más integrados en las cadenas globales de alto valor.

La actualización de julio muestra, en definitiva, que la economía emergente continúa siendo uno de los principales motores del crecimiento mundial, pero también uno de los espacios donde las diferencias económicas son cada vez más visibles. Mientras India, Vietnam o Malasia encuentran oportunidades en la transformación tecnológica, otros países enfrentan mayores dificultades debido al aumento de los costos energéticos, la inflación y las debilidades estructurales.

El mensaje del FMI es que el crecimiento mundial ha resistido mejor de lo esperado, pero esa resistencia no se está distribuyendo de manera uniforme. Para las economías emergentes, los próximos meses serán decisivos para determinar cuáles consiguen convertir el actual cambio tecnológico en una oportunidad de desarrollo y cuáles quedan más expuestas a los riesgos de un entorno internacional todavía marcado por la incertidumbre.

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