La Lepra arrancó el Clausura con una victoria y la derrota ante Independiente la frena en seco antes de tomar impulso
Newell’s Old Boys llegó al partido ante Independiente en Avellaneda con la confianza del debut ganador ante Talleres en Rosario y con la expectativa de construir una racha positiva que borrara el malísimo recuerdo del Torneo Apertura donde terminó anteúltimo con apenas 15 puntos. Sin embargo el Libertadores de América fue una cancha demasiado difícil para una Lepra que en el primer tiempo no encontró los espacios para hacer daño ante un Independiente ordenado y compacto que aprovechó su única ocasión clara para ponerse en ventaja con el golazo de Montiel al 41. En el segundo tiempo Newell’s adelantó sus líneas, manejó más la pelota y tuvo algo más de iniciativa, pero nunca logró inquietar seriamente a Rodrigo Rey en los momentos donde necesitaba el gol para empatar la serie y la derrota llegó sin mayores sobresaltos para el equipo cordobés.
Lo que preocupa de la situación de Newell’s es la inconsistencia que viene mostrando desde hace varios torneos: un buen partido como el debut ante Talleres seguido inmediatamente de una actuación sin profundidad ni ideas claras ante Independiente refleja la irregularidad crónica que Frank Kudelka no ha podido resolver desde que llegó al club. La Lepra tiene jugadores con calidad individual suficiente para competir contra cualquier rival del torneo pero la falta de una identidad táctica clara y consistente hace que los resultados sean impredecibles y que la hinchada rosarina nunca pueda confiar en ver al mismo equipo partido a partido. Con tres puntos en dos partidos Newell’s sigue en carrera en el Clausura pero necesita encontrar urgentemente la regularidad que le permita construir una campaña sólida hasta el final del torneo.




