Modo incógnito: lo que realmente hace (y lo que no)

Modo incógnito: lo que realmente hace (y lo que no)

El modo incógnito, presente en navegadores como Chrome, Firefox o Edge, suele asociarse con navegación privada. Pero desde el punto de vista técnico, esta suposición es engañosa.

Lo que realmente hace
Cuando activas el modo incógnito, el navegador inicia una sesión temporal que no guarda el historial de navegación, cookies persistentes, datos de formularios ni archivos en caché una vez cerrada la ventana. Esto se traduce en privacidad local: otros usuarios del mismo dispositivo no podrán ver tu actividad.

Lo que no hace
Sin embargo, esta funcionalidad no cifra tu tráfico, no oculta tu dirección IP, ni impide el rastreo mediante técnicas como browser fingerprinting. Tampoco bloquea scripts de terceros ni evita la recolección de datos por parte de los sitios web que visitas.

Además, si navegas en una red corporativa, educativa o gestionada por un ISP, tu actividad sigue siendo visible para los administradores de red. Las extensiones del navegador también pueden seguir activas y recopilar datos, salvo que se desactiven explícitamente en modo privado.

Limitaciones frente al rastreo avanzado
El fingerprinting combina características de tu dispositivo —como la resolución de pantalla, tipo de navegador, sistema operativo, plugins instalados y más— para crear un identificador único. El modo incógnito no altera estas variables, por lo que no impide esta técnica de seguimiento.

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¿Y la seguridad?
Este modo tampoco protege frente a malware, keyloggers, phishing ni conexiones inseguras. No sustituye a una VPN, ni a navegadores orientados a la privacidad como Tor.

Conclusión técnica
El modo incógnito es útil para sesiones temporales con mínima persistencia de datos, pero no debe confundirse con anonimato ni protección frente a vigilancia o tracking avanzado. Si la privacidad es crítica, es necesario complementar con herramientas especializadas y buenas prácticas de seguridad digital.