EL DRAMA DE NUESTROS LÍDERES SOCIALES

Nos duele que Nariño sea una de las regiones del país donde en 2022 se han registrado el mayor número de asesinatos de líderes sociales.

Editorial Diario del Sur

Nos duele sobremanera las informaciones entregadas por la Defensoría del Pueblo, en las cuales nuestro departamento de Nariño aparece junto con el Cauca, como las regiones del país donde en lo que va corrido del presente año se han registrado el mayor número de asesinatos contra los líderes sociales y defensores de Derechos Humanos.

De ahí que recibimos con esperanza la anunciada visita del Ministerio del Interior y funcionarios de la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría General de la Nación, a la costa pacífica de Nariño, región donde lamentablemente se centraliza el mayor número de episodios en detrimento de esa población.

De allí que consideremos alarmantes las cifras que señalan, hasta el pasado mes de agosto, que en Colombia se han registrado 136 asesinatos en detrimento de los líderes sociales, de los cuales 19 han tenido como escenario la geografía nariñense.

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Para nadie es un secreto que el epicentro de esa violencia se focaliza en la región costera, donde precisamente en lo transcurrido del presente 2022 se han registrado dos masacres, lo que indica la gravedad de la situación.

En este sentido, de nuevo debemos reiterar que no nos estamos refiriendo a una violencia de ahora, sino que muy bien sabemos que nuestra costa es sacudida desde muchos años atrás por hechos que han impedido su desarrollo y progreso, ante la constante presencia a través del tiempo de organizaciones al margen de la ley, que se dedican a toda clase de actividades ilícitas.

Esperamos que esta vez, en momentos en que el nuevo Gobierno ha mostrado su intención de trabajar intensamente en favor de la paz, sí haya soluciones concretas al calvario que desde hace muchos años sufre nuestra región pacífica».

También es cierto que precisamente a consecuencia de esa violencia generalizada los diferentes gobiernos siempre hacen acto de presencia, inclusive en la cabeza de los señores presidentes de la República y ministros de turno, quienes han hecho cantidades de promesas para darle solución a la problemática, sin que hasta el momento se hayan visto resultados positivos.

La prueba de esta aseveración la tenemos al frente, con la trágica estadística que nos ha hecho conocer la Defensoría del Pueblo, en lo que tiene que ver con el asesinato de los líderes sociales.

Por lo tanto, esperamos que esta vez, en momentos en que el nuevo Gobierno ha mostrado su intención de trabajar intensamente en favor de la paz, sí haya soluciones concretas al calvario que desde hace muchos años sufre nuestra región pacífica.

Por ello la expectativa es grande, puesto que se ha conocido que varios de los grupos armados ilegales que operan en esta paradisíaca región de nuestro departamento de Nariño, le han expresado al Gobierno su propósito de acogerse a los acuerdos de paz.

En ese sentido, conocemos por los informes de las autoridades que en Nariño operan por lo menos 13 organizaciones delincuenciales, las cuales son las principales generadoras de violencia en la región.

No se puede negar que ahora se vive un ambiente diferente ante el marcado interés que muestra el Gobierno Nacional en llegar a uno de sus grandes objetivos que es la paz total, con la que tanto hemos soñado millones de colombianos. Tanto la hemos anhelado que de pronto esta vez sí se nos cumple, para que nuestro país pueda iniciar una nueva etapa de tranquilidad y prosperidad.

Es de esperar, entonces, que esta vez sí, los miles de personas, hombres, mujeres y niños, quienes durante décadas han sufrido los fuertes golpes de la violencia, reciban no solo mensajes de esperanza, sino hechos reales, que les hagan mirar el futuro con el optimismo y fe en que, por fin, vendrán tiempos mejores.

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