La frontera se muere en medio de la pelea de los presidentes Gustavo Petro y Daniel Noboa   

En medio de un total rechazo de parte de los moradores de la frontera colombo-ecuatoriana, Ipiales en el sur de Colombia y Tulcán en el norte del Ecuador, sigue la guerra de los aranceles, situación que en estos momentos le causa un grave perjuicio al comercio binacional.

Ni siquiera sirvió la medida ordenada por la Secretaría General de la Comunidad Andina, para que en el término de 10 días, se hiciera un levantamiento de los aranceles de manera reciproca, puesto que el plazo en ese sentido se venció el pasado 21 de mayo, sin ningún resultado positivo.

Al respecto es de anotar que más de la mitad de lo que Ecuador le vende a Colombia, son alimentos, pescado y materas primas con diversos grados de procesamiento.

Mientras tanto, Colombia le vende a Ecuador, manufactura en un 11,9 por cuento, cosméticos en un 10,5 por ciento, medicamentos por un 6,8 por cuento, energía eléctrica en un 4,3 por ciento y agroquímicos en un porcentaje del 3,9 por ciento.

Grandes afectaciones

Estas diferencias en los productos que comercializan entre si los dos países, tiene una implicación directa en el impacto de los aranceles. Es así, como cuando Ecuador grava las importaciones colombianas, de manera inmediata se encarecen los medicamentos, los insumos agrícolas, los cosméticos y la energía, en detrimento de los compradores ecuatorianos.

En la otra cara de la moneda, cuando Colombia grava las exportaciones ecuatorianas, afecta de manera directa al sector pesquero, forestal y agroindustrial.

El comienzo del problema

Como se recordará, el comienzo de lo que ahora se denomina como la “la guerra de los aranceles” lo dio Ecuador, gravando la entrada de productos colombianos, una decisión que el presidente Daniel Noboa justificó por lo que calificó como la falta total de seguridad en el lado colombiano de la frontera.

Noboa señaló al respecto que, por ello, esa zona es afectada de manera grave por la presencia de grupos alzados en armas, narcotráfico, minería ilegal y contrabando.

Sin embargo, para agravar las deterioradas relaciones  entre los dos presidentes, hace algunas semanas, el presidente de Colombia, Gustavo Petro se refirió al exvicepresidente del Ecuador, Jorge Glas, como un preso político, comentario que como se dice de manera popular, no le gustó ni cinco a Noboa, quien calificó este hecho como una interferencia indebida a su gobierno.

Alarmante abandono

Al respecto, lo que afirma el Gobierno del Ecuador es que con la llegada de Gustavo Petro al poder y su política de “paz total”, Colombia abrió procesos de diálogo o acercamiento con distintos actores armados y criminales. Aunque esa estrategia fue presentada como una apuesta de pacificación interna, en Ecuador la situación fue leída desde otra perspectiva: como un problema de seguridad regional que podía trasladar costos hacia su frontera, lo que, en efecto está ocurriendo en estos momentos.

Lo que señalan los analistas internacionales es que el presidente del Ecuador, Daniel Noboa, utilizó el castigo de los aranceles como una manera de presionar para que Colombia atienda su frontera.

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Cronología del enfrentamiento

La escalada diplomática fue progresiva. El 21 de enero de 2026, el presidente Daniel Noboa anunció una tasa de seguridad del 30% a las importaciones desde Colombia, bajo el argumento de falta de cooperación de Colombia. La medida entró en vigor el primero de febrero y abrió una escalada comercial que, en los meses siguientes, se trasladó al plano institucional de la Comunidad Andina.

Lo que siguió fue una secuencia de ocho decisiones en menos de cuatro meses.

El 21 de enero de 2026, Ecuador anunció la tasa de seguridad del 30%. Según la Secretaría General de Comunicación de la Presidencia de Ecuador, el argumento fue la falta de cooperación de Colombia en seguridad fronteriza. El 1 de febrero entró en vigor.

El 24 de febrero, según el Decreto 0170, el gobierno colombiano respondió con un 30% a 73 subpartidas ecuatorianas, entre ellas arroz, frijol, plátano, cacao y pescado.

El 1 de marzo, Ecuador elevó la tasa al 50%, según la SENAE.

El 9 de abril anunció la subida al 100% a partir del 1 de mayo, según la Resolución SENAE-2026-0031-RE.

El 28 de abril, según el Decreto 0455, Colombia aplicó aranceles escalonados del 35%, 50% y 75% a 191 productos ecuatorianos.

El 1 de mayo, Ecuador aplicó el 100% a todas las importaciones colombianas.

El 4 de mayo, Ecuador anunció una reducción al 75% desde el primero de junio, según la Presidencia de Ecuador.

El impacto de la escalada es asimétrico. Los datos del BCE para el primer trimestre de 2026 son consistentes con esa lectura: las exportaciones colombianas a Ecuador cayeron un 54%, mientras que las ecuatorianas a Colombia cayeron un 4,2%.

Es de señalar que Colombia es el noveno destino de las exportaciones de Ecuador y Ecuador es el sexto destino de las exportaciones colombianas. Sin embargo, esa diferencia de posición no captura toda la asimetría: Colombia exporta más de USD 50.000 millones al mundo, por lo que Ecuador representa el 3,7% de su mercado exportador.

Para Ecuador, en cambio, Colombia es el tercer proveedor con el 6% de todas sus importaciones, lo que implica que la interrupción del comercio tiene un impacto desproporcionado.

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Una esperanza que se frustró

El pasado 7 de mayo de 2026, la Secretaría General de la Comunidad Andina emitió las resoluciones 2581, 2582 y 2593, ordenando a Ecuador y Colombia retirar todos los aranceles recíprocos en un plazo de diez días hábiles.

Según la Secretaría General de la CAN, las medidas de ambos países vulneran el Acuerdo de Cartagena de 1969, que establece arancel cero automáticos para todos los productos originarios de la subregión. Las resoluciones también determinaron que la restricción de Ecuador de habilitar únicamente el puente de Rumichaca como único punto de ingreso terrestre para mercancías colombianas constituye una restricción adicional al comercio subregional.

De acuerdo con la Senae, la resolución de la CAN no es una sentencia del Tribunal Andino sino una resolución administrativa de la Secretaría General.

Ese plazo venció el 21 de mayo sin que Ecuador levantara los aranceles. El Gobierno presentó recursos de reconsideración ante la Secretaría General de la CAN y acciones de nulidad ante el Tribunal de Justicia por las resoluciones 2582 y 2581.

La canciller ecuatoriana, Gabriela Sommerfeld, señaló que Ecuador no desacata las decisiones de la CAN y que la respuesta estaba siendo preparada por la Procuraduría General del Estado. Sin embargo, añadió que Ecuador tiene suficiente evidencia para justificar la tasa de seguridad. El presidente colombiano Gustavo Petro señaló el 20 de mayo que está dispuesto a retirar los aranceles si Ecuador hace lo mismo.

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Problemas de lado y lado

Lo cierto es que la prolongación de esta “guerra de los aranceles” ya provoca serios perjuicios económicos en las dos fronteras.

En efecto, las empresas afectadas han comenzado a reducir personal y ya se da el caso de varias que han que tenido que clausurar sus actividades, situación que se vive por igual tanto en el lado colombiano, como en el ecuatoriano.

Después de elecciones, ¿qué?

La primera vuelta presidencial de Colombia está fijada para mañana domingo 31 de mayo de 2026. El resultado definirá en parte el escenario diplomático con Ecuador. Paloma Valencia, candidata de centroderecha, ha anunciado que, de ganar, se reunirá con el presidente Noboa para buscar un acuerdo bilateral

Independientemente del resultado electoral, hay un elemento que ya modificó el contexto de la disputa. El ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, anunció el despliegue de más de 15.000 uniformados en los departamentos de Nariño y Putumayo, con el objetivo de neutralizar estructuras vinculadas al narcotráfico y el crimen organizado.

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