La espinaca cocida “libera” más calcio en preparaciones como la tortilla

Una tendencia reciente en nutrición ha puesto en el centro de la conversación a la espinaca cocida, especialmente cuando se incorpora en recetas como tortillas u omelets. Expertos destacan que la forma de preparación cambia cómo el cuerpo absorbe sus nutrientes, particularmente el calcio. ¿Qué dice la evidencia? Al cocinar la espinaca, disminuyen los oxalatos, compuestos que bloquean la absorción de minerales. Esto permite que el organismo aproveche mejor el calcio y el hierro presentes en este vegetal. Además, al reducirse su volumen al cocinarse, es posible consumir mayor cantidad en una sola porción, como en una tortilla. ¿Por qué en tortilla es aún mejor? Cuando la espinaca cocida se mezcla en una tortilla: Se combina con proteínas del huevo, lo que mejora el valor nutricional. Si se cocina con un poco de aceite, se facilita la absorción de vitaminas como la A y la K. Se convierte en un plato más completo, fácil de digerir y saciante. ¿Es mejor que cruda? No necesariamente “mejor”, sino diferente: Cruda: más vitamina C y ácido fólico. Cocida: mayor biodisponibilidad de calcio y hierro. Por eso, nutricionistas recomiendan alternar ambas formas para obtener todos los beneficios. Dato curioso Algunos análisis incluso señalan que alimentos como la tortilla de maíz pueden aportar más calcio que una porción de espinaca cocida, dependiendo de la preparación, lo que refuerza la idea de combinar alimentos para lograr una dieta balanceada Sí, la espinaca cocida en una tortilla puede ayudarte a aprovechar mejor el calcio, pero lo ideal es variar su consumo. La clave no es solo el alimento, sino cómo lo preparas y con qué lo combinas.

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