ALINA CONSTANZA SILVA

La Crisis de la Vía Panamericana: Entre la Indiferencia y la Emergencia

Por: Alina Constanza Silva

Es insostenible e indignante la situación de la vía Panamericana que comunica a Pasto con el interior del país. La infraestructura, que debería ser un pilar de conexión y desarrollo, se encuentra en un estado crítico, dejando a los habitantes de Nariño al borde de la incomunicación. Resulta alarmante la falta de acción por parte del gobernador de Nariño, así como la aparente indiferencia de los representantes del departamento en el Congreso. Pareciera que los únicos realmente preocupados por el futuro de esta carretera son los camioneros de la región.

La gravedad de la situación se manifiesta en estos puntos claros. Primero, seis kilómetros antes de llegar al corregimiento del Remolino, la vía se está hundiendo, y la solución requiere un viaducto con urgencia. Este hundimiento amenaza con cortar completamente el acceso, poniendo en riesgo no solo el tránsito de mercancías sino también la movilidad de miles de personas.

Además, la única vía de conexión alternativa, que pasa por el municipio de La Unión, está en un estado de total destrucción. La pasividad de los alcaldes locales frente a esta crisis es incomprensible y preocupante. Su inacción para exigir la intervención del Ministerio de Transporte para el mantenimiento de esta carretera es un reflejo de la desidia que caracteriza a muchos de nuestros líderes.

El puente de Guaduas ubicado antes del municipio de Chachagui, representa otro punto crítico. Según los camioneros, este puente presenta desniveles peligrosos que comprometen la seguridad de quienes lo transitan. La falta de mantenimiento y supervisión adecuada puede resultar en un desastre inminente si no se toman medidas correctivas de inmediato.

Asimismo, la pérdida de banca en el sector de Párraga, entre Mojarras y el Bordo, es un problema que no se puede ignorar. El tránsito pesado de vehículos en esta zona no va a soportar hasta diciembre, lo que podría llevar a un colapso total de esta parte de la vía. Es imperativo que las autoridades actúen antes de que esta situación se transforme en una emergencia mayor.

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Es inaceptable que los habitantes de Nariño tengan que enfrentar esta situación solos. La indiferencia del gobernador y los representantes del departamento es un testimonio de la desconexión entre los líderes y las necesidades reales de sus electores. Esta crisis no solo afecta la economía local, sino que también pone en peligro la vida de quienes transitan por esta vital arteria.

Es hora de que se tomen medidas serias y efectivas para reparar y mantener la vía Panamericana. El gobierno local y nacional deben asumir su responsabilidad y actuar con la urgencia que la situación requiere. La pasividad ya no es una opción cuando la seguridad y el bienestar de miles de personas están en juego.