Sí: hay evidencia reciente de que la corriente del Golfo se ha intensificado, pero la noticia necesita un matiz importante: esto no significa que todo el sistema de circulación del Atlántico —la AMOC— se esté acelerando.
Un estudio publicado en agosto de 2026, basado en 31 años de observaciones satelitales, encontró que la corriente del Golfo se debilitó entre 2005 y 2014 y después se intensificó rápidamente desde aproximadamente 2014 hasta 2023. También se desplazó hacia el norte y se volvió menos meandriforme.
¿Por qué importa?
- Más transporte de calor: una corriente del Golfo más rápida puede llevar más agua cálida hacia latitudes altas, calentando la superficie del océano y aumentando el intercambio de calor con la atmósfera.
- Cambios en el clima del Atlántico Norte: la posición y fuerza de la corriente influyen en temperaturas, precipitaciones, tormentas, ecosistemas marinos y nivel del mar, tanto frente a Norteamérica como en Europa occidental.
- No equivale a una AMOC más fuerte: la corriente del Golfo es solamente una parte de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC). El estudio de NOAA advierte expresamente que el fortalecimiento observado no puede interpretarse directamente como un fortalecimiento de toda la AMOC.
- La aparente contradicción es precisamente lo interesante: mientras determinados segmentos superficiales de la corriente del Golfo se aceleran, otros componentes de la circulación atlántica pueden estar respondiendo de manera distinta al calentamiento, al viento y al aporte de agua dulce.
Además, investigaciones recientes muestran que los cambios abruptos de la corriente del Golfo pueden estar relacionados con transiciones de la AMOC, aunque esos estudios se basan en modelos y reconstrucciones del pasado y no implican que un colapso sea inminente.



