El 6 de febrero de 2026, la NASA confirmó que Júpiter, el planeta más grande del sistema solar, es ligeramente más pequeño y más achatado de lo que se creía durante más de medio siglo. Los nuevos datos, obtenidos por la misión Juno, ofrecen las mediciones más precisas hasta la fecha y podrían obligar a actualizar los libros de texto.
Cambios mínimos, impacto enorme
Aunque la diferencia parece insignificante en una escala humana, para la ciencia es crucial. El diámetro ecuatorial de Júpiter resulta ser unos 8 kilómetros más angosto, mientras que la distancia de polo a polo es 24 kilómetros más corta que las estimaciones anteriores. Estos ajustes permiten comprender mejor la estructura interna del planeta y sirven como referencia para estudiar gigantes gaseosos fuera de nuestro sistema solar.
Cómo se logró la medición
El avance fue posible gracias a un método llamado ocultación por radio. Durante 13 sobrevuelos, Juno envió señales hacia la Tierra que atravesaron distintas capas de la atmósfera joviana. Al doblarse y retrasarse por cambios de temperatura, presión y densidad, los científicos pudieron deducir con gran precisión la forma y el tamaño del planeta.
Hasta ahora, las referencias provenían de las misiones Pioneer y Voyager, lanzadas en los años setenta. Sus instrumentos no podían corregir ciertos efectos atmosféricos, por lo que las cifras aceptadas eran incompletas.
Un modelo más exacto
Con esta nueva información, los investigadores ajustan modelos sobre la atmósfera, el campo gravitatorio y la evolución interna de Júpiter. Estos datos son esenciales para entender cómo se forman los planetas gigantes y cómo evolucionan con el tiempo. Además, ayudan a comparar a Júpiter con exoplanetas similares que orbitan otras estrellas.
Un gigante que sigue sorprendiendo
Júpiter continúa siendo el planeta más grande del sistema solar, pero ahora sabemos que su forma es más achatada de lo que se pensaba. Este hallazgo demuestra que incluso los cuerpos celestes más estudiados pueden ofrecer sorpresas cuando se aplican nuevas tecnologías.
El 6 de febrero de 2026 marca un hito en la astronomía: Juno no solo ha refinado la imagen de Júpiter, sino que ha recordado que la ciencia está en constante evolución y que cada dato nuevo abre la puerta a una comprensión más profunda del universo.




