El regreso de la delgadez extrema preocupa a expertos y revive viejas presiones estéticas

La industria de la moda y las redes sociales enfrentan una nueva polémica tras el regreso de la tendencia de la delgadez extrema, un modelo estético que muchos creían superado después del auge del movimiento “body positive”.

Durante los últimos años, la diversidad corporal había ganado terreno en pasarelas, campañas publicitarias y plataformas digitales. Sin embargo, especialistas advierten que el panorama está cambiando nuevamente y que los cuerpos extremadamente delgados vuelven a posicionarse como símbolo de éxito, lujo y estatus social.

El fenómeno ha sido impulsado por distintos factores, entre ellos el resurgimiento de la estética de los años 2000, el impacto de algoritmos en redes sociales y la creciente popularidad de medicamentos utilizados para perder peso rápidamente, originalmente diseñados para tratar enfermedades metabólicas.

Expertos en sociología y salud mental advierten que esta tendencia representa un retroceso peligroso, especialmente para jóvenes y adolescentes expuestos constantemente a imágenes que normalizan estándares corporales poco realistas. Según analistas, el bombardeo visual puede alterar la percepción de lo que se considera un cuerpo saludable y aumentar riesgos relacionados con trastornos alimenticios y ansiedad corporal.

Además, se señala que detrás de este cambio existe un fuerte componente comercial. La transformación constante de los ideales de belleza mueve industrias enteras relacionadas con la moda, los tratamientos estéticos, los medicamentos y el consumo digital.

La modelo Ashley Graham, reconocida por promover la diversidad corporal, también expresó recientemente su preocupación por el regreso de estos estándares, asegurando que la industria “está yendo en la dirección opuesta” después de años de avances en inclusión y aceptación física.

Mientras el debate crece, profesionales de la salud insisten en la importancia de promover una relación equilibrada con el cuerpo y de evitar que las tendencias estéticas se conviertan nuevamente en una presión silenciosa capaz de afectar la salud física y emocional de millones de personas.

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