La tensión entre Teherán y Washington ha escalado al terreno de la política interna tras las recientes declaraciones de Donald Trump. El ministro Abbas Araghchi respondió este domingo de forma tajante a las pretensiones del mandatario republicano de influir en el país.
Araghchi afirmó que la elección del próximo Líder Supremo es una competencia exclusiva y soberana del pueblo iraní. «No permitimos que nadie interfiera en nuestros asuntos internos», declaró el canciller, cerrando la puerta a cualquier mediación externa.
La controversia surgió después de que Trump sugiriera que debería tener participación en el proceso de sucesión del liderazgo iraní. Para Teherán, estas afirmaciones representan una violación directa a los protocolos diplomáticos y a la autodeterminación de los pueblos.
Además de rechazar la interferencia, el ministro Araghchi exigió una rectificación pública por parte de la Casa Blanca. El diplomático instó a Trump a disculparse con los ciudadanos de la región por la destrucción causada en los últimos conflictos.
Según el canciller, la administración estadounidense es responsable de iniciar la inestabilidad en Medio Oriente. Araghchi vinculó directamente las políticas de Washington con los asesinatos y la devastación que han afectado a las poblaciones locales en los últimos años.
El tono de la respuesta iraní subraya la profunda desconfianza hacia la administración Trump. La exigencia de una disculpa formal marca una línea roja en la retórica de Teherán, que busca posicionarse como víctima de la agresión externa ante la comunidad internacional.
Este pulso político se da mientras ambos países mantienen una guerra de palabras que dificulta cualquier acercamiento. Irán insiste en que el respeto a su soberanía es la única base posible para cualquier futura comunicación diplomática.




