Murió en un accidente de tránsito el dirigente político que hizo de El Pedregal su territorio, de la política una forma de servicio y de la actividad empresarial otra manera de mantenerse cerca de su gente
Hay vidas que no caben en una hoja de vida.
La de Leonel Olmedo Sánchez Zambrano tampoco.
Para algunos fue el dirigente conservador que durante varios períodos ocupó una curul en la Asamblea Departamental de Nariño. Para otros, el hombre de El Pedregal que defendía con insistencia a su comunidad. Para quienes lo conocieron en su faceta empresarial, era también el hombre detrás de Los Guaduales, un restaurante ligado a su historia familiar y empresarial, con presencia en El Pedregal y Pasto.
Y para quienes compartieron con él los años de la política, quedará el recuerdo de un hombre disciplinado, persistente y de conversación directa, de esos dirigentes que aprendieron que la política también se hace caminando las calles, escuchando a la gente y regresando una y otra vez al territorio.
Leonel Sánchez murió este primero de septiembre de 2026, en un accidente ocurrido sobre la doble calzada entre Pasto y El Pedregal, en jurisdicción de Imués. Las primeras informaciones señalaron una posible falla mecánica del vehículo en el que se movilizaba, pero esa circunstancia todavía está bajo investigación y no puede presentarse como una causa confirmada del siniestro.
La noticia recorrió rápidamente Nariño.
Y quizás no por casualidad.
Leonel había hecho de ese corredor vial una parte importante de su vida.
El Pedregal no era solamente un lugar
Era su territorio.
Allí estuvo buena parte de su historia personal, política y empresarial. Documentos de años anteriores incluso registran su domicilio en el corregimiento de El Pedregal, municipio de Imués.
Su relación con esta comunidad se hizo todavía más visible durante la construcción de la doble calzada Pasto-Rumichaca.
Leonel participó en la defensa de los intereses de comerciantes, empresarios y habitantes de El Pedregal que veían con preocupación los efectos que la nueva infraestructura podía producir sobre la economía local y sobre la dinámica de una comunidad acostumbrada a vivir alrededor de la carretera.
No era una discusión abstracta.
Para él, la carretera tenía rostros.
Tenía comerciantes.
Tenía familias.
Tenía negocios.
Tenía una comunidad.
Y tenía también una historia propia.
Antes de la política, el trabajo
Quienes lo recuerdan desde sus primeros años hablan de un hombre trabajador y disciplinado, formado en la cultura del esfuerzo.
Una de las historias que circulan sobre su vida es la de sus comienzos como sastre, una faceta que ayuda a entender al hombre que después entraría de lleno a la política.
Pero hay una imagen que resulta poderosa para contar su historia: la de un hombre que conoció el valor de ganarse la vida con sus propias manos antes de llegar a ocupar una curul.
Después vendrían la administración pública, la política y los negocios.
La transformación no borró sus comienzos.
Los llevó consigo.
El político conservador
Leonel Sánchez fue un dirigente del Partido Conservador Colombiano y llegó a convertirse en uno de los nombres reconocibles de la política departamental.
La Asamblea Departamental registra que fue diputado durante más de tres períodos, administrador público y especialista en Gobierno Local, con más de 13 años de experiencia en el sector público.
En 2021 fue elegido primer vicepresidente de la Asamblea Departamental de Nariño, como integrante de la bancada conservadora.
Su recorrido político atravesó diferentes momentos del conservatismo nariñense. De acuerdo con los registros y perfiles publicados después de su muerte, estuvo vinculado inicialmente al sector de Juvenal de los Ríos, posteriormente acompañó a Eduardo Enríquez Maya y, en otra etapa, a la senadora Liliana Benavides.
Su trabajo en la Asamblea estuvo relacionado con debates sobre infraestructura, vías, reactivación económica, sustitución de cultivos de uso ilícito, bienestar animal y, especialmente, el avance de la doble calzada Pasto-Rumichaca.
En 2023 volvió a competir por una curul en la Asamblea de Nariño. Los resultados electorales registran para su nombre 6.934 votos, dentro de la lista del Partido Conservador.
No alcanzó la curul en esa elección, pero su vocación política no desapareció.
Según los perfiles publicados tras su muerte, todavía mantenía la intención de regresar a la Asamblea.
Del debate político a la mesa
Hay otra dimensión de Leonel que ayuda a entenderlo más allá del dirigente político.
La empresarial.
Su nombre estuvo ligado a Los Guaduales, restaurante reconocido en Nariño y ubicado tanto en El Pedregal como en Pasto.
Ahí aparece otra faceta de su vida.
El político que discutía sobre vías, presupuesto, desarrollo regional y necesidades de los municipios también conocía el mundo de los negocios, de los trabajadores, de los clientes y de quienes dependen de que una carretera tenga movimiento para que una economía local sobreviva.
Tal vez por eso su defensa de El Pedregal tenía una dimensión particular.
No hablaba solamente como político.
Hablaba también como empresario.
Como vecino.
Como alguien que conocía directamente la realidad de la zona.
Un hombre de disciplina
Hay una palabra que aparece cuando se intenta reconstruir la figura de Leonel Sánchez: disciplina.
Disciplina para trabajar.
Disciplina para insistir.
Disciplina para mantenerse en la política.
Disciplina para regresar al territorio después de cada elección.
Esa persistencia explica, en parte, una trayectoria política que se extendió durante varios períodos y que incluso después de dejar la Asamblea seguía proyectándose hacia un eventual regreso.
También explica su presencia constante en asuntos relacionados con El Pedregal.
Porque Leonel no parecía entender la política como una actividad que terminaba al cerrar una sesión de la Asamblea.
La política, para él, estaba afuera.
En la carretera.
En los municipios.
En las reuniones.
En las conversaciones.
En los negocios.
En las comunidades.
También dejó una huella cultural
Su actividad política no estuvo concentrada únicamente en obras, infraestructura o debates administrativos.
Entre las iniciativas que impulsó estuvo el reconocimiento del Día de la Radio en Nariño, propuesta que, según los relatos publicados sobre su trayectoria, había defendido durante años y que finalmente fue aprobada por la Asamblea.
Ese detalle parece menor frente a una trayectoria política de décadas.
Pero dice algo de su relación con los medios y con la comunicación.
La radio, como la política y como el comercio, tiene algo de conversación permanente con la gente.
Y Leonel parecía sentirse cómodo allí.
El último camino
El primero de septiembre, la carretera que tantas veces había recorrido volvió a aparecer en su historia, pero esta vez de una manera definitiva.
Leonel Sánchez murió tras un accidente de tránsito ocurrido en la doble calzada entre Pasto y El Pedregal. Las autoridades investigan las circunstancias del siniestro. La hipótesis inicial de una falla mecánica todavía no ha sido establecida oficialmente como causa.
La paradoja resulta difícil de ignorar.
El hombre que durante años habló de carreteras, infraestructura, movilidad y desarrollo de su territorio terminó encontrando la muerte precisamente en una de las vías que hizo parte de sus preocupaciones políticas.
Pero Leonel Sánchez no debería ser recordado solamente por el accidente que terminó con su vida.
Debería ser recordado por el camino que recorrió antes.
El del hombre que llegó desde el trabajo y el esfuerzo.
El del dirigente conservador que ocupó durante años una silla en la Asamblea.
El del político que insistió en defender a El Pedregal.
El del empresario que encontró en Los Guaduales otra forma de construir comunidad.
El del hombre que siguió pensando en regresar a la política.
Y el del nariñense que hizo de su territorio una parte inseparable de su identidad.
En El Pedregal, donde tantas veces se habló de política, de carreteras y de negocios, ahora queda el silencio de una ausencia.
Y quizás también una pregunta que suele quedar después de la muerte de los hombres públicos:
¿qué permanece cuando ya no están?
En el caso de Leonel Sánchez, permanecen sus años de servicio público, sus debates, sus proyectos, su vínculo con el Partido Conservador, su relación con El Pedregal y la memoria de quienes lo conocieron lejos de los micrófonos y de las sesiones de la Asamblea.
Porque antes que diputado, empresario o dirigente político, hubo un hombre que construyó su vida desde el trabajo.
Y esa parte de la historia, quizá, sea la que más merece ser contada.


