Aníbal Arévalo Rosero
Hasta hace unos años me parecía ridículo combinar el amor y la política hasta que llegó un joven que preguntaba que Dios tenía «una opción preferencial por los pobres». Tal vez inspirado en el sacerdote Camilo Torres Restrepo, quién siendo de condiciones acomodadas, renunció al hábito y a sus comodidades por una vida más austera. Es más, entregó la vida por los más pobres.
Nada que ver con los sacerdotes que predican, pero no practican, y menos con codiciosos pastores que acumulan dinero y propiedades desdibujando el ejemplo del Nazareno.
El Dios verdadero es el del patriarca Abraham; el que nos enseña la humildad, más no a lucir elegantes trajes con encajes de oro.
Nuestro Jesús es el que nos enseña a compartir un pedazo de pan y un sorbo de vino en señal de un sacrificio: el pan y el vino como consagración de su amor.
Cómo nos gustaría que haya muchos cristianos despojados de la envidia, el egoísmo y la codicia. cristianos de verdad, no activistas mercantilistas de la fe.
Por estos tiempos de campañas electorales vemos que la gente se desconfigura al agredir con palabras y obras a otro ser humano cegado por el fanatismo.
Las campañas electorales no son peleas de barras bravas. Es la oportunidad de renovar a sus gobernantes escogiendo con criterios, no azuzados por las pasiones.
Ya lo dijo el Episcopado Colombiano: «Elijan a quien apoye la vida, a quien sea humilde de corazón, quién cuide la naturaleza». Pero la agresividad no tiene cabida en éste debate político.
La polarización la hacen los que quieren tomarse el poder por la fuerza. Los que buscan el poder sin atajos viven en su estado natural. La polarización se da cuando se quiere cruzar las líneas rojas, cuando el insulto y la mentira son su espada para hundir al contendiente.
Reconocer la valía del otro es el primer paso para el entendimiento de una comunidad o una nación; pero jamás podemos olvidar que un lobo pretende a nuestras ovejas. Jamás podemos ignorar el fascismo de la Italia de Benito Mussolini, quién persiguió homosexuales, negros, gitanos y comunistas. Cerro partidos y medios de comunicación. Discriminación total, desterrar a los que no están conmigo. «Si no estás conmigo estás en contra mía.
Y Petro ha cometido muchos errores, pero más son las talanqueras que le ponen. Un sector de la población no le perdona haber militando en una organización rebelde armada. Cuando pensamos así, estamos olvidando las luchas de la independencia. La sociedad se sacude y se reacomodar y los rebeldes, como Simón Bolívar, siempre existirán porque es la naturaleza de la sociedad. Es por ello que debemos analizar causas y consecuencias. Y luego sí actuar. Pero a ciegas no, por Dios.
Petro vino no a alterar el orden; vino a aplicar los aprendizajes del amor por sus hermanos. No estuvo en la militancia armada por codicia estuvo por amor, así no lo hayan dejado actuar. No existe lucha forzada con camino llano. Petro practica «la opción preferencial por los pobres». Iván Cepeda se basa en la encíclica de la Casa Común del papa Francisco y las encíclicas de León XIV.



