Fractura en la derecha colombiana: Paloma Valencia distancia al uribismo del modelo libertario de De La Espriella

En un momento de reacomodo político a escasos días de la posesión presidencial, la exsenadora y excandidata Paloma Valencia ha marcado una clara línea divisoria entre el Centro Democrático (CD) y la nueva derecha populista que encarna el presidente electo, Abelardo De La Espriella.

Durante la cumbre uribista denominada «Unidad, Doctrina, Futuro» —convocada por el expresidente Álvaro Uribe Vélez—, Valencia lanzó un contundente discurso en el que rechazó las etiquetas radicales y defendió el legado de inversión social de su colectividad frente al auge de las corrientes libertarias.

La defensa del Estado social frente al modelo del «Tigre»

El núcleo de la intervención de Valencia se centró en desvincular al Centro Democrático de la etiqueta de «derecha» pura, recordando que la defensa de la democracia requiere garantizar condiciones de vida dignas para la población. Para la líder política, la atención al dolor ciudadano y la mitigación del hambre son pilares que el uribismo consolidó a través de programas como Familias en Acción y Colombia Mayor.

Valencia fue frontal al criticar las fuentes ideológicas que nutren al gobierno entrante de De La Espriella y a su círculo de influenciadores.

«¿Y por qué sabemos que este modelo funciona, a diferencia del de Milei, del de Bukele, o el del ‘Tigre’? Porque este modelo ya se utilizó y funcionó», sentenció la excandidata, subrayando que durante los dos gobiernos de Uribe se lograron resultados extraordinarios no solo en crecimiento económico, sino en legitimidad democrática y bienestar social.

El cisma interno: La derecha tradicional vs. La «nueva derecha»

El discurso de Valencia no solo buscaba sentar una posición frente al gobierno entrante, sino que reavivó la profunda herida interna que dejó la fallida campaña presidencial del partido, en la cual se apostó por un viraje hacia el centro político al incluir a Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial.

Esta postura desató la reacción inmediata del ala más conservadora que, paulatinamente, ha migrado o coqueteado con el «abelardismo»:

  • Daniel Briceño: El representante a la Cámara por Bogotá, quien mantiene un duro enfrentamiento con la línea mayoritaria del CD, criticó tajantemente el discurso: «La fórmula de negar la derecha y querer virar hacia el centro ya fracasó».
  • María Fernanda Cabal: La exsenadora, que renunció a su militancia en el uribismo para hacer campaña activa por De La Espriella, respondió con dureza a su antigua copartidaria: «Yo no ayudé a construir durante 15 años un partido de derecha para que ahora algunos se averguencen de decirlo».

Lo que se anticipa: Una guerra fría en la oposición

Este cruce de declaraciones confirma lo que muchos analistas ya anticipaban: el nacimiento de una prolongada guerra política e ideológica por el control del espectro conservador en Colombia. Mientras el uribismo intenta refugiarse en sus bases históricas y en un modelo de «Estado fuerte con corazón grande», el abelardismo llega al poder amparado en un discurso antisistema, libertario e impulsado por el fenómeno global de las nuevas derechas internacionales.

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