Fluminense ha esperado mucho tiempo para celebrar la gloria en la Copa Libertadores, y finalmente, tras años de esfuerzo y desilusiones, se ha convertido en el campeón. El Maracaná fue el escenario de una noche épica de fútbol que mantuvo a los aficionados al borde de sus asientos, ya que los brasileños se enfrentaron a un Boca Juniors decidido en la final del torneo continental.
En el papel, la Conmebol designó a Boca como el equipo local, pero la realidad en el terreno de juego era que el Maracaná era el hogar de Fluminense. A pesar de la imponente presencia de los hinchas de Boca, que inundaron las tribunas, Fluminense se aferró a su territorio con determinación.
El partido comenzó con Fluminense asumiendo la responsabilidad y buscando imponer su juego, mientras Boca se mantuvo fiel a su tradición de cerrar espacios y esperar oportunidades para contraatacar. Las oportunidades de peligro fueron escasas en ambas porterías, pero fue Fluminense quien rompió el empate en el minuto 38, gracias a una brillante combinación entre Jhon Arias y Keno, que terminó con un certero remate de Germán Ezequiel Cano, poniendo el marcador en 1-0 a favor de los brasileños.
En la segunda mitad, Boca sorprendió a todos al adelantar sus líneas y buscar el empate de manera más agresiva. Fluminense, sin embargo, se encontró en problemas cuando perdió a Felipe Melo debido a una lesión temprana. El juego se volvió más equilibrado, pero Boca finalmente encontró el empate con un golazo de Luis Advíncula desde fuera del área.
El partido se alargó y Fluminense aprovechó la oportunidad con un impresionante gol de John Kennedy a los 9 minutos del primer tiempo extra. A pesar de su expulsión posterior, el joven jugador de 21 años dejó su huella en la final. Con un jugador menos, Fluminense tuvo que resistir el asedio de Boca, que se lanzó al ataque en busca del empate.
Sin embargo, Boca sufrió un revés crucial cuando Frank Fabra recibió una tarjeta roja, dejando al equipo argentino con un jugador menos también. Con 15 minutos por jugar, el partido se convirtió en un asedio constante al área de Fluminense, que se defendió con uñas y dientes. Boca intentó lanzar balones largos y desesperados, mientras Fluminense buscaba contragolpes.
El Maracaná se convirtió en un hervidero de emociones cuando el árbitro pitó el final del partido. La mitad de los aficionados estaban atónitos, mientras que la otra mitad estalló en celebración. Fluminense, con un desempeño sólido a lo largo de la Copa Libertadores, finalmente obtuvo el título que tanto anhelaban y merecían.
Este triunfo quedará marcado en la historia del club, y los aficionados de Fluminense pueden finalmente celebrar su gloria en la Copa Libertadores.

