Flores que cruzan el mundo: así es el viaje que conecta a Colombia con millones de madres

Cada año, en la antesala del Día de la Madre, un silencioso pero impresionante operativo logístico se activa en Colombia: millones de flores emprenden un viaje que las llevará desde cultivos andinos hasta hogares en distintos rincones del planeta.

Colombia, reconocido como el segundo mayor exportador de flores del mundo, solo por detrás de Países Bajos, vive durante esta temporada uno de sus picos más altos de producción. Claveles, rosas, crisantemos y hortensias son cultivados principalmente en regiones como Sabana de Bogotá y Rionegro, donde las condiciones climáticas favorecen una floricultura de alta calidad.

El proceso comienza meses antes, con la siembra y el cuidado meticuloso de cada tallo. Una vez listas, las flores son cortadas, clasificadas y empacadas en tiempo récord para garantizar su frescura. Desde allí, son transportadas en camiones refrigerados hacia terminales aéreas como el Aeropuerto Internacional El Dorado, considerado uno de los principales centros de carga de flores en el mundo.

En cuestión de horas, toneladas de flores son enviadas principalmente a mercados como Estados Unidos, donde se estima que cerca del 80% de las flores que se venden para el Día de la Madre provienen de Colombia. También llegan a destinos en Europa y Asia, en una cadena logística que involucra aerolíneas, distribuidores y floristas.

Este esfuerzo no solo representa un símbolo de amor y celebración, sino también el sustento de miles de familias colombianas que dependen de la industria floricultora. Según cifras del sector, más de 150.000 empleos, en su mayoría ocupados por mujeres, están vinculados a esta actividad.

A pesar de los retos como el cambio climático y los costos logísticos, el sector continúa fortaleciéndose y adaptándose a las demandas internacionales, apostando por prácticas sostenibles y certificaciones ambientales.

Así, detrás de cada ramo que llega a manos de una madre en su día, hay una historia de trabajo, dedicación y un viaje que comienza en los campos colombianos y cruza fronteras para convertirse en un gesto universal de cariño.

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