En Colombia se celebra el Segundo Domingo de Mayo, establecido por La Ley 28 de 1925 expedida por el presidente Pedro Nel Ospina. Ordenaba a los Rectores y Profesores de las Escuelas de Primaria del país, para que sus niños y niñas reconocieran la Gran Labor de la Madre en su Hogar, en la Sociedad y para con el Estado.
Al cursar mis estudios en el Instituto San Juan Bosco de Pasto, anticipadamente los directores de Grupo, Gerardo Burbano, el estricto profesor Paláu, Maruja Sarasti, Lidia Rodríguez, Luis Olmedo Alvarado, Mercedes Maya, Oswaldo Zambrano, Lidia Rodríguez, Manuel Velasco Delgado y Nel Antonio Rosero, Organizaban el Programa Cultural de las Madres, el ser que nos dio la Vida y gracias a sus esfuerzos y sacrificios llegamos a ser Personas Prestantes a la Sociedad.
A las 8:00 de la mañana, asistíamos con nuestro uniforme impecable y con un clavel rojo en la solapa, con nuestra Madre, a la Solemne Misa concelebrada por los Sacerdotes, Manuel Tito González, Rector-Fundador y el Vicerrector, José Félix Jiménez. Las Epístolas y el Evangelio destacaban las funciones de la Madre en la familia, ampliadas con el elocuente sermón en su honor.
Luego en perfecta formación los Grados de Primero a Quinto A, B, C, D y E, ingresábamos a los Salones de Clase, a degustar con Mamá el Desayuno, con una buena taza de chocolate, un emparedado con carne de cerdo, lechuga y tomate, preparado por las Alumnas-Maestras del Liceo la Merced, Maridíaz, quienes realizaban su Práctica Docente.
A las 10:00 de la mañana, pasábamos al Patio Principal, a presenciar El Acto Cultural en el Escenario, entonando el Himno Nacional, las palabras de los Profesores José Benjamín Maya y César Benavides, secretarios generales. El desarrollo del Drama o Sainete con el Grupo Escénico. La intervención de Grupos Musicales entonando hermosas canciones a la Madre. Se rifaban algunos regalos y finalizábamos con el Himno al Departamento.
En casa papá, hermanos y hermanas, nos tenían listo el Almuerzo. Pasando al comedor a realizar el Brindis en su honor y a degustar el sancocho de gallina, el delicioso cuy, un buen vaso de jugo de frutas y el postre con dulce chilacuán con una buena taja de queso campesino.
En la tarde, se le entregaba a Mamá, los detalles de su esposo y de sus hijos; todos expectantes para que los abriera y leyera las Tarjetas a la Reina del hogar.
Estas bonitas enseñanzas las pusimos en práctica como Docentes en las Instituciones Educativas de Primaria y Bachillerato, para que las Nuevas Generaciones de Nariñenses, continúen enalteciendo la Gran Labor de nuestra Madre en sus hogares.
MI COLUMNA DOMINICAL PARA EL DIARIO DEL SUR DE PASTO


