
Hoy queremos destacar y agradecer profundamente a los conductores que, ante el atentado, demostraron una enorme generosidad, entrega, solidaridad y espíritu de colaboración. Con su iniciativa, esfuerzo y buen corazón, recogieron y compartieron los frutos disponibles para ayudar a muchos pasajeros que se encontraban en medio de esta difícil situación.
Gestos como estos nos recuerdan que, en los momentos más difíciles, la solidaridad y la calidad humana son las que realmente hacen la diferencia.
¡Gracias por pensar en los demás y brindar una mano amiga cuando más se necesitaba! Al conductor del bus 9090 de la empresa Transipiales.
