El club Real Abogados continuó fortaleciendo su proyecto deportivo con el objetivo de
consolidarse a nivel nacional y alcanzar un lugar entre los 30 mejores clubes del país.
La institución avanzó en la estructuración de su plantilla y en la preparación de su
equipo, apostándole al talento regional y a la incorporación de nuevos valores del fútbol
llanero, con la intención de construir una base sólida que le permitiera afrontar con
competitividad los próximos retos deportivos.
La dirigencia administrativa y deportiva trabajó de manera conjunta en el
fortalecimiento de un proceso que buscó no solamente obtener resultados inmediatos,
sino también proyectar una estructura sostenible enfocada en el crecimiento
institucional y en la formación de jugadores con capacidad para destacarse en escenarios
de mayor exigencia.
Proyecto
Dentro de la planificación deportiva desarrollada por el club, la apuesta estuvo centrada
en reunir jugadores con condiciones competitivas y experiencia que aportaran equilibrio
a la plantilla. La nómina estuvo integrada por Danilo Riascos, Jhoe Ruiz, Jorge
Vanegas, Juan González, Diego Vargas, Alexander Arboleda, Andrés Ortega, Elkin
Morales y Julián Silvestre, futbolistas que asumieron la responsabilidad de defender los
colores del equipo y aportar su talento en la búsqueda de los objetivos trazados.
La institución buscó combinar juventud, disciplina y experiencia dentro del grupo,
permitiendo fortalecer diferentes líneas del equipo y ampliar las alternativas tácticas
para el cuerpo técnico. Los entrenamientos estuvieron orientados a mejorar aspectos
físicos, técnicos y estratégicos, elementos fundamentales para afrontar competencias de
alto nivel.
Los directivos destacaron que el crecimiento deportivo debía estar acompañado de
procesos organizativos sólidos, razón por la cual se continuó trabajando en el
fortalecimiento interno de la institución, con el propósito de construir un proyecto
competitivo que tuviera proyección a futuro.
Preparación
El trabajo técnico estuvo liderado por el director técnico Gio Garzón, quien asumió la
responsabilidad de dirigir el proceso deportivo y orientar la preparación del equipo de
cara a los próximos compromisos. Junto a él, el preparador físico Yeison Osorio
adelantó labores enfocadas en optimizar el rendimiento de los jugadores y mejorar sus
condiciones atléticas.
Por su parte, el presidente Fabián Martínez encabezó la gestión institucional y el
acompañamiento a un proyecto que buscó seguir creciendo dentro del panorama
futbolístico regional y nacional.
El equipo continuó desarrollando sesiones de entrenamiento y actividades de
preparación con la intención de alcanzar un nivel competitivo que le permitiera
representar de la mejor manera al departamento del Meta. El objetivo trazado por la
institución fue claro: avanzar en su proceso de consolidación y luchar por posicionarse
entre los clubes más destacados del país, llevando el talento llanero a escenarios
nacionales y fortaleciendo el nombre de la región en el fútbol colombiano.




