¿Es correcto enjuiciar al Registrador Nacional?

Carlos Santa María

“La ciudadanía quiere más justicia social, más derechos y más democracia. Eso es progresismo y defensa de la Constitución.”

El señor Registrador Nacional, Hernán Penagos, encargado del proceso eleccionario del 8 de marzo del presente, manifestó a la ciudadanía que este no tendría ninguna alteración y que sería completamente transparente, sustentando que el sofware de los escrutinios era privado, reservado, y no debía ser conocido en su integridad por el gobierno para garantizar la fiabilidad de los resultados. Asimismo, discrepó de los Medios Masivos de Desinformación que auguraban terror en diversas zonas.

Para confirmar su planteamiento adjuntó la declaración de la Misión de la Unión Europea, conformada por la ultraderecha del continente, quien intervino ilegalmente al injerir en los asuntos del estado colombiano planteando que el gobierno dio prioridad en el sistema de comunicación a partidos progresistas por sobre la derecha, ocultando que el 95% de la información en el país corresponde a la oposición.

Testigos electorales y abogados denunciaron múltiples anomalías: 90 votos para senado por un partido y 0 en la Cámara, por ejemplo, cientos de sufragios con inscritos reales mucho menor, manipulación del formulario E-14 poniendo números ficticios, uso de jurados deshonestos, decomiso de dinero en compra de votos, sellos violados, desigualdad entre preconteo y escrutinio, etc.

Cabe recordar en la elección presidencial anterior que Gustavo Petro no perdió la presidencia gracias a la investigación y acción de militantes que recuperaron cerca de 640.000 sufragios, lo que permitió saber la verdad. Hoy con abogados se descubren casos de fraude masivo recuperando más de 200.000 votos y curules otorgadas a otros de modo subrepticio.

La pregunta que se hacen los colombianos es si la Registraduría reconocerá su error y se nombrará un Registrador ad hoc para garantizar transparencia plena en elección presidencial.

Predicción: los denominados Centro, como Sergio Fajardo y obviamente Daniel Oviedo (siempre Uribista), finalmente se unirán a la ultra derecha, denominada así porque se opone a todas las reformas a favor del país y la clase trabajadora.

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