En medio de los paisajes rurales del Huila y rodeada de cultivos de cacao, una tradición gastronómica que parecía desaparecer volvió a tomar fuerza entre campesinos y comunidades locales: la pepa de pan. Este alimento artesanal, elaborado de manera tradicional, vuelve a ser protagonista en varias veredas gracias al trabajo de familias que buscan rescatar las costumbres ancestrales de la región.
La recuperación de esta preparación también ha estado ligada al crecimiento del cacao huilense, un producto que ha ganado reconocimiento nacional e internacional por su sabor y aroma. En distintas zonas agrícolas, productores han comenzado a combinar el fortalecimiento de los cultivos con iniciativas culturales y gastronómicas que impulsan la identidad regional.
Habitantes de las comunidades rurales aseguran que la pepa de pan representa parte de la memoria campesina y de las costumbres heredadas de generaciones anteriores. La elaboración artesanal se mantiene viva gracias a reuniones familiares y actividades comunitarias donde todavía se conservan las recetas tradicionales.
El auge del cacao en el departamento ha permitido además que pequeños productores encuentren nuevas oportunidades económicas. Según datos del sector agrícola, miles de familias huilenses dependen actualmente de este cultivo, considerado uno de los más importantes para la economía rural del departamento.
Líderes regionales destacan que rescatar tradiciones como la pepa de pan no solo fortalece la cultura local, sino que también impulsa el turismo gastronómico y promueve el arraigo de las nuevas generaciones con el campo huilense


