EL tablero político esta conformado

El panorama político para el departamento de Nariño ya empieza a tomar forma. A medida que se acercan las elecciones al Congreso 2026–2030, los partidos y movimientos políticos comienzan a organizar sus estructuras, medir fuerzas y consolidar apoyos en el territorio. Lo que se vive hoy es, en esencia, el inicio de una contienda que definirá quiénes representarán al departamento en la Cámara de Representantes y en el Senado de la República.

En la Cámara de Representantes el escenario ya tiene varios protagonistas claros. Movimientos como el Pacto Histórico, el Partido Conservador, el Partido de la U, el Partido Verde, AICO y otros sectores políticos empiezan a mover sus fichas para consolidar sus listas y asegurar el respaldo de las bases electorales. Cada partido busca fortalecer su proyecto político con liderazgos regionales, alianzas estratégicas y el respaldo de estructuras que históricamente han tenido peso en el departamento.

La disputa más intensa se proyecta alrededor de la quinta curul, donde diferentes partidos y movimientos buscarán consolidar el respaldo suficiente para alcanzar ese último espacio de representación. En ese escenario aparecen colectividades como el Partido Liberal, el Partido MIRA y otros sectores que intentan consolidar una base electoral capaz de competir en un terreno donde cada voto será decisivo.

El mapa político también muestra cómo el poder territorial influye en estas dinámicas. Por un lado, la Alcaldía de Pasto se convierte en un punto de referencia político importante dentro de la estrategia electoral. Por otro, la Gobernación de Nariño también juega un papel determinante en la configuración de respaldos y liderazgos que buscan proyectarse hacia el Congreso.

Estas dinámicas reflejan una realidad conocida en la política regional: los procesos electorales no se construyen únicamente desde las campañas, sino también desde las estructuras políticas que se consolidan en el territorio con el paso del tiempo.

En cuanto al Senado de la República, el departamento también empieza a perfilar nombres que buscan representar a Nariño a nivel nacional. Entre los liderazgos que se mencionan dentro del debate político aparecen figuras como Gustavo García, Liliana Benavides y Alberto Benavides. También se mencionan otros nombres que empiezan a aparecer en el radar político regional, en una contienda donde las alianzas y las maquinarias electorales pueden jugar un papel decisivo.

En este escenario, algunos analistas consideran que las estructuras políticas tradicionales podrían alcanzar varias curules en el Senado, dependiendo de la capacidad de movilización electoral y del nivel de respaldo ciudadano que logren consolidar en los próximos meses.

Sin embargo, más allá de los cálculos políticos, el elemento central sigue siendo la participación ciudadana. La democracia se fortalece cuando los ciudadanos votan con información, criterio y conciencia sobre el futuro de su territorio.

El reto para Nariño no es solamente elegir representantes, sino elegir líderes que realmente comprendan las necesidades del departamento y que trabajen desde el Congreso por proyectos concretos que impulsen el desarrollo regional.

Las próximas elecciones no solo definirán nombres en el Capitolio Nacional. También marcarán el rumbo político de un departamento que espera mayor representación, mayor gestión y mayor compromiso con su gente.

El tablero político ya está en movimiento. Ahora será la ciudadanía la que, con su voto, termine de definir quiénes ocuparán esas curules y quiénes tendrán la responsabilidad de representar la voz de Nariño en el Congreso de la República durante el periodo 2026–2030.

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