EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA

Por: Jorge Enrique Tello Chávez

Al estar próximo a la celebración del Día del Trabajo, la Biblia en el libro de Génesis nos recuerda, la Sentencia Divina, “Te ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Fue así como nuestros primeros padres, Adán y Eva por la desobediencia a su Creador, fueron expulsados del Paraíso Terrenal, en donde tenían toda clase de alimentos a su disposición, en cambio la inmensidad de la Tierra, los esperaba para empezar a laborarla, para el sostenimiento de su familia.

Con la Superpoblación de la Humanidad, disgregada por los cinco continentes hasta los tiempos presentes, para lograr el sustento nutricional, tuvieron que perfeccionar las labores de las Panaderías, utilizando como materia prima el Trigo, que se cultivaba en grandes cantidades por parte de las familias campesinas en la región Andina de Nariño. Aplicando las tecnologías de siembras, riegos y cuidados hasta llegar la época de las cosechas; llevando las Trilladoras que separaban en sus parcelas, los granos del tamo y llenándolos en sacas de fique de setenta y cinco kilogramos.

Para transportarlos en camiones y buses escalera hasta los Molinos Mascota, Diana, Nariño, San Nicolás e Imperial, en donde sus Operarios producían las Harinas de primera, segunda y tercera clase. Utilizadas en las Panaderías la Alsacia, 20 de Julio, Valladolid, la Doce y Rick Pan en Pasto, en donde elaboran hasta hoy, el delicioso pan de sal, de dulce, pambazo, integral, palanquetas, tostadas, pasteles de queso, mil hojas, orejas y berlinas de exquisitos sabores y que hacen parte de nuestra dieta diaria. En Ipiales es famosa la Panadería Martínez, con más de cien años de tradición, elaborando el Pan de Cuajada y de Maíz.

A finales de los años 50, existían en la capital nariñense, las Panaderías con Hornos de Leña, en donde se elaboraban los mismos productos a menor escala. Nuestros padres nos mandaban a comprar el pan con vendaje o sea el exigirle al panadero, la ñapa o el aumento, por la proximidad a nuestra residencia familiar.

En igual forma, se cultivaba la Cebada, siguiendo los mismos procedimientos tecnológicos del trigo y cuyos sacos se transportaban en los carros de yuntas de bueyes hasta las casas de los comerciantes en la cabecera municipal y luego llevados a las Malterías de Bavaria en el Barrio el Ejido de Pasto y en la ciudad de Ipiales. Las cuales, fueron clausuradas en el 2001, tras 53 años de estar funcionando. Dejando con los brazos cruzados a muchas Familias Campesinas en el Sur de Colombia.

Al aproximarse el Día del Trabajo, este viernes, primero de mayo, le Imploramos al Dueño de la Vida, que nunca falte, El Pan Nuestro de Cada Día en todos los Hogares de los Nariñenses.

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