El científico refugiado que creó los lentes para ver el cáncer en tiempo real

En el complejo campo de la oncología, uno de los mayores desafíos en el quirófano ha sido la precisión al extirpar un tumor. Durante décadas, los cirujanos se han enfrentado al riesgo de dejar células malignas microscópicas invisibles a simple vista, lo que obliga a los pacientes a someterse a dolorosas intervenciones repetidas o tratamientos agresivos de quimioterapia. Para resolver este problema, el científico nigeriano Samuel Achilefu diseñó un dispositivo tecnológico revolucionario: unos lentes capaces de hacer que las células cancerígenas brillen en tiempo real durante una operación.

El camino de Achilefu hacia este hito médico no estuvo exento de adversidades. Nacido en el norte de Nigeria, tuvo que desplazarse junto a su familia hacia el sureste de su país tras el estallido de la devastadora Guerra de Biafra. Realizó sus primeros estudios en escuelas rurales con recursos sumamente limitados. Sin embargo, su talento académico le valió una beca del gobierno francés para estudiar química en la Universidad de Nancy, proceso que continuó con un posdoctorado en la prestigiosa Universidad de Oxford. Años más tarde, radicado en Estados Unidos, especializó sus conocimientos en radiología, ingeniería biomédica y bioquímica molecular.

El científico identificó una falla recurrente descrita por los propios profesionales de la salud. «Los cirujanos me decían que uno de sus mayores problemas era ver hermosas imágenes estáticas de resonancias y tomografías antes de la intervención, pero luego entrar al quirófano sin ninguna guía en vivo. Es como caminar a oscuras», explicó Achilefu.

Tras cinco años de rigurosa investigación y desarrollo junto a su equipo multidisciplinario, logró materializar la solución:

  • Inyección de tinte especial: Antes de la cirugía, al paciente se le administra un agente de contraste diseñado para adherirse exclusivamente a las células tumorales.
  • Luz infrarroja y captura digital: Los lentes integran sensores de alta tecnología y luz infrarroja que captan la fluorescencia del tinte, haciendo que las células malignas brillen claramente en la pantalla del visor del cirujano.
  • Cero residuos tumorales: Permite la extirpación limpia del tejido afectado respetando el tejido sano circundante.

Hasta la fecha, este avance ha sido implementado con éxito en más de 27 intervenciones quirúrgicas de pacientes con cáncer de mama, hígado y piel, sentando un precedente histórico en la cirugía preventiva y de precisión.

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