La Asamblea General de las Naciones Unidas dio un paso histórico al aprobar una resolución para abandonar de forma gradual la célebre proyección de Mercator y promover el uso de mapas como Equal Earth, diseñados para reflejar con mayor precisión la superficie real de los continentes. La iniciativa, promovida por el gobierno de Togo, busca corregir la distorsión histórica que ha minimizado el tamaño de África y de otras regiones del Sur Global en la educación y los medios.
El proyecto contó con un respaldo abrumador de 164 países, mientras que seis se abstuvieron. Sin embargo, Estados Unidos fue la única nación en votar en contra. Mientras Togo argumentó que «los mapas no son neutrales» y que dar proporciones reales es un acto de rigor e igualdad, la representación de la Casa Blanca calificó la medida como un «proyecto ideológico radical», rechazando que la cartografía se debata bajo conceptos de reparación histórica.



